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Reportaje:

Un muro que no se sostiene

La Universidad Jaume I protesta en un acto simbólico contra la barrera que separa Israel de los territorios palestinos

Es un muro sin base sólida. El "muro de la vergüenza" fue derribado ayer por los alumnos de la Universidad Jaume I de Castellón y los participantes en el Master de la Paz. En este caso, el muro, construido con cartón y papel, cayó después de que el rector, Francisco Toledo, entre otros, asegurara que éste no hará más que "incrementar la división violenta entre el pueblo palestino y el israelí".

De esta manera, los alumnos de la Jaume I, a través de su Consell d'Estudiants, quisieron hacer patente su acuerdo con la campaña internacional de protesta por la situación que atraviesa Palestina y contra la construcción del muro, por parte de Israel, con el que se pretende aislar al pueblo palestino. En el ágora de la Jaume I, con el guante blanco que también simboliza la paz bajo sus pies, los estudiantes no pretendieron más que apoyar los intentos de una solución pacífica al conflicto y seguir, así, las bases que marcan sus propios estatutos, que sostienen su deseo de derribar "todo tipo de muro y barrera física y social que no respeten las vidas humanas, fomenten las desigualdades entre unos seres humanos y otros y conviertan en genocidio las reclamaciones de los derechos humanos para todos y todas, así como el derecho a la autodeterminación de los pueblos".

Los deseos de los estudiantes sonaron en valenciano, en castellano y en trece lenguas más, después de que Teatre Flotant alentara a toda la comunidad universitaria a participar en el acto. Cuando ya estuvieron todos dispuestos en el ágora, alrededor de mediodía, los actores representaron la actualidad palestina, lo que allí ocurre a diario, tras exponer la historia de un conflicto que nunca debió comenzar.

La poesía dio paso, en este caso, a la construcción del muro. Un muro de cajas y papeles que sirvió de base, como tantos otros muros, para la impresión de mensajes reivindicativos. "Contra el fascismo consentido", se leía en el frágil muro ante el que también se hizo mención a la "hipocresía de la comunidad internacional que usa la violencia para hacer cumplir algunas resoluciones mientras deja que otras se incumplan", tal como señalaba el manifiesto. "Denunciamos que la Unión Europea se haya abstenido en la petición a la Corte Internacional de la Haya sobre la determinación de legalidad o no del muro", añadía.

Al final, el muro cayó. La comunidad universitaria logró derribarlo y destapó su vergüenza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003