La Delegación del Gobierno y las consejerías de Bienestar Social y Sanidad estudian la viabilidad de suministrar heroína a los toxicómanos considerados no recuperables. El análisis de esta medida nació hace dos meses en la reunión que mantuvieron técnicos en materia de droga de toda Europa en la Delegación del Gobierno de Valencia. De momento, no hay determinado un modelo de actuación en el que basarse.
Acudieron alrededor de 50 expertos y fue Juan Cotino, delegado del Gobierno, el que al intercambiar realidades sobre la drogodependencia y radiografiar la zona de Las Cañas (entre Valencia y Mislata, conocida como hipermercado de la droga), propuso ante técnicos expertos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, fiscales y expertos en políticas sobre droga, la posibilidad de estudiar la viabilidad de suministrar heroína a los toxicómanos considerados terminales o irreversibles. Según fuentes de la Delegación del Gobierno, cada una de las consejerías implicadas en el tema está desde entonces estudiando si se puede poner en práctica, cómo y sobre qué población. Cotino confirma que "la voluntad política existe" pero advierte que "no se pueden crear expectativas porque es necesario conocer primero los estudios que valoren qué resultados podrían obtenerse". Otras autoridades presentes en aquella reunión de hace casi dos meses aseguran que se pusieron en común algunas experiencias, como la de Zúrich, en Suiza, pero que ni la Delegación del Gobierno ni el Consell se han pronunciado sobre un modelo a seguir.
Entre las fuentes de análisis para evaluar la viabilidad del suministro de heroína en los casos más extremos se encuentran organizaciones no gubernamentales como Proyecto Hombre, que aportarán también su visión sobre la propuesta. Uno de los factores que ha impulsado la consideración de esta medida es el resultado de la distribución de metadona en zonas como Las Cañas, en las que la mayoría de los toxicómanos con este tratamiento consumen también heroína, lo que ha supuesto un fracaso en la terapia de sustitutivos.
Fuentes de la Fiscalía apuntan también a la conveniencia de arbitrar el suministro controlado de heroína para evitar que enfermos en situaciones límite se vean además inmersos en una espiral delictiva que les conduce a prisión sin posibilidades de actuar sobre su adicción.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003