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España es el país de la zona euro en el que más subió el precio de la vivienda en 2002

El Banco Central Europeo certifica la reactivación y prevé un crecimiento del 1,6% en 2004

España fue el país de la zona euro donde más subió el precio de la vivienda en 2002, con un alza que superó en 10 puntos porcentuales a la media de los 12 países que han adoptado la moneda única, según el informe anual del Banco Central Europeo (BCE) publicado ayer. En las previsiones macroeconómicas incluidas en el mismo documento, la autoridad monetaria, más optimista, certifica que la economía de la zona euro ya está en plena reactivación y su crecimiento se acelerará en 2004 y 2005. El BCE prevé un crecimiento del 1,6% en 2004 (entre el 1,1% y el 2,1%).

La escalada del precio de la vivienda, que arrastra una subida acumulada cercana al 90% en los últimos cinco años (casi un 17% en 2002, según datos del Ministerio de Fomento), continuó el año pasado, y lo hizo muy por encima del resto de países de la eurozona, según el informe del BCE. El alza en 2002 se sitúo por encima de Grecia e Italia, que fueron superiores a la media en cinco puntos porcentuales, y de Irlanda y Francia, que no alcanzaron ese nivel.

En el extremo opuesto, los precios en Austria registraron un avance que fue en ocho puntos inferior a la media, según el informe del BCE, seguida de Alemania y Portugal. Entre 1999 y 2002, los precios aumentaron por encima de la media del euro en España, Irlanda, Holanda, Grecia y Francia.

El informe del BCE pone en evidencia, una vez más, el extraordinario incremento de los precios de los pisos en España, donde el pago de la hipoteca absorbe ya la mitad del salario medio bruto, pese a los bajos tipos de interés y a que se construyen más de 500.000 pisos al año desde 1998, un récord.

Respecto al conjunto de la economía, el BCE prevé en el futuro inmediato que el producto interior bruto (PIB) de la zona euro aumente en torno a un 1,6% en 2004 (la media se sitúa entre el 1,1% y el 2,1%). En 2005 podría hacerlo en un 2,4%. La inflación se situaría en el 1,8%, y el 1,6%, respectivamente. El BCE reiteró además que, hoy por hoy, no hay razón para mover los tipos.

La autoridad monetaria publica cada seis meses estos cálculos y los define como meras proyecciones (contrapuestos a los pronósticos de otros organismos), porque se elaboran a partir de los tipos de interés, precios de petróleo y cotizaciones del euro imperantes hasta el pasado 15 de noviembre, cuando se cerró el informe.

Frente a la anterior publicación, en junio pasado, el BCE revisó levemente a la baja el crecimiento esperado para 2003 (situado ya no en un rango entre un 0,4% y un 1%, sino entre el 0,2% y el 0,6%), pero mantuvo lo previsto para 2004 (aquí el rango es entre el 1,1% y el 2,1%). La proyección para el próximo año es una o dos décimas inferior a lo pronosticado para la zona euro por otros organismos internacionales.

En lo que a la inflación se refiere, la proyección fue revisada al alza tanto para 2003, a punto de concluir (aquí el rango ahora es del 2% al 2,2%, cuando antes se estimaba entre un 1,8% y un 2,2%), como para 2004 (entre el 1,3% y el 2,3%, frente a una franja del 0,7% al 1,9% prevista en junio). La mayor subida de la inflación obedece a factores como el incremento de diversos impuestos, de los precios del crudo y de los alimentos no elaborados, según ha explicado en repetidas ocasiones la autoridad monetaria.

La mejora de la coyuntura se debe fundamentalmente a la reactivación de economías como la estadounidense. "La recuperación del crecimiento del PIB real observada en el tercer trimestre refleja la expansión de la economía mundial que, previsiblemente, continuará el próximo año", señala el BCE. En el futuro, la coyuntura europea deberá verse impulsada también por un incremento de la demanda interna (gracias a que los productos importados resultan más baratos con la apreciación del euro) y por la "gradual" recuperación de la inversión empresarial. Al menos hasta nuevo aviso, el BCE cree que los efectos negativos de la apreciación del euro se ven compensadas por el aumento de las ventas posibilitado por la mejora de la coyuntura internacional. Algo que podría cambiar si la moneda única se revaloriza aún más con respecto al dólar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003