Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rajoy promete bajar la proporción de empleos temporales del 30% al 10% en esta década

El líder del PP ofrece un pacto social para flexibilizar los contratos a tiempo parcial

"La temporalidad laboral no nos conviene como sociedad. No sólo no conviene a los trabajadores, tampoco a las empresas. La estabilidad es la mejor inversión a largo plazo, porque la calidad y la competitividad se resienten cuando el empleo es temporal". Tras esta declaración de principios, el candidato del PP, Mariano Rajoy, aseguró que su oferta de pacto social a empresarios y sindicatos si gana las elecciones incluirá reformas con el "objetivo de reducir la tasa de temporalidad a la tercera parte en el transcurso de la próxima década". Esa tasa mide el porcentaje de asalariados con empleo temporal y es hoy del 30,7%. El máximo histórico de esa tasa de temporalidad fue del 35,2% en 1995.

La última conferencia de Mariano Rajoy para presentar su ideario de Gobierno si gana las elecciones en marzo pretendía detallar cómo ve el candidato del PP "la sociedad de bienestar". El secretario general de los populares defendió la máxima de que la mejor política social es la creación de empleo y casi todas sus propuestas giraron en torno a ese asunto con el argumento de que "el estancamiento en el empleo ha sido el talón de Aquiles de la economía española y el mayor obstáculo a nuestra modernización". Para ilustrar su opinión ofreció los siguientes datos: "En 1978 vivíamos en España 37 millones de personas. En ese año, trabajaban 12,3 millones. En 1996, España contaba con una población de 39,7 millones. Trabajaban 12,6 millones. Hoy trabajamos 16,8 millones de personas, 4,2 millones más que hace siete años".

Rajoy recordó su promesa de reducir el paro hasta llegar al pleno empleo técnico en esta década y añadió otra: rebajar a la tercera parte la temporalidad, es decir, dejarla en el 10%. En los ocho años de gobiernos del PP la tasa de temporalidad sólo ha bajado cuatro puntos. "No podemos resignarnos a convivir con un mercado de trabajo dual, donde el 30% de los trabajadores viven en la incertidumbre sobre su futuro profesional y vital. Debemos marcarnos como objetivo reducir la tasa de temporalidad a la tercera parte en el transcurso de la próxima década", afirmó.

Lograr ese objetivo requiere "nuevas reformas, económicas y de la legislación laboral", que el candidato del PP quiere pactar con empresarios y sindicatos si gana las elecciones. Entre ellas, avanzó que la estabilidad en el empleo no es incompatible con "una mayor flexibilidad en los horarios" o con "redoblar esfuerzos en la formación continua y en mayor prevención de los riesgos laborales" o con "establecer un nuevo marco legal más favorable para el trabajo a tiempo parcial, con reformas que conviertan a esta modalidad laboral en una fórmula más atractiva para empresarios y trabajadores".

Las mayores tasas de paro afectan a las mujeres. Para potenciar el empleo femenino, Rajoy prometió "ampliar la protección y los derechos por maternidad, incrementando las ayudas por hijo", así como "establecer incentivos a las empresas que faciliten un entorno laboral adecuado para la conciliación de la vida familiar y laboral".

No a las prejubilaciones

Rajoy se mostró en contra de las prejubilaciones y del reparto del empleo como fórmulas para crear puestos de trabajo. "Tenemos que acabar con el contrasentido que para nuestra sociedad suponen las prejubilaciones. No estoy de acuerdo en que tantos recursos públicos se dediquen a prejubilaciones", afirmó. A cambio, anunció "incentivos" para quienes quieran seguir trabajando más allá de la edad de jubilación.

Junto al empleo, la política social que prometió Rajoy se apoya en que no haya diferencias en prestaciones sociales entre los españoles por la comunidad autónoma en la que vivan. "Estoy radicalmente en contra de las subastas en materia de pensiones".

El candidato a presidente del Gobierno aseguró que defender esas mejoras en las autonomías es "populismo". Y que ni en pensiones, ni en las prestaciones a las personas dependientes, ni en sanidad "debe haber diferencias en el trato a los ciudadanos en función de su lugar de residencia".

Y en enseñanza se comprometió a pactar un "nuevo acuerdo nacional de formación profesional" y a dar incentivos a las empresas que inviertan en formación de sus empleados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003