Juan Barrionuevo, alias Jeringa, diputado electo de la provincia argentina de Tierra del Fuego por el Partido Justicialista (PJ, peronista) era un torturador de la dictadura, según el testimonio de cuatro antiguos detenidos. Una de las víctimas, Víctor Basterra, ha denunciado ante la justicia a Barrionuevo como integrante de un grupo de tareas de la Marina en el centro clandestino de detención y tortura de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), y ha pedido a la Legislatura de Tierra del Fuego que suspenda el juramento del diputado, previsto para el 17 de diciembre. Según la denuncia, se trata del enfermero que controlaba la resistencia física de los detenidos en las sesiones de tortura.
La Cámara provincial tiene una semana para decidir si acepta al nuevo parlamentario y le otorga la correspondiente inmunidad o espera que los tribunales resuelvan sobre la grave denuncia. Es una disyuntiva complicada para la Legislatura, habida cuenta de las buenas conexiones de Barrionuevo, actual coordinador de Salud Pública de Tierra del Fuego. El gobernador saliente, el peronista Carlos Manfredotti, fue padrino de su boda.
"No tengo la menor duda de que es él. Su voz está cada vez más presente en mi cerebro", dijo a este diario el denunciante Basterra, que ya había mencionado a un tal Jeringa en 1984, en una declaración recogida por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que sirvió como base de una querella criminal. Pero hasta esta semana no se sabía la verdadera identidad de Jeringa. Basterra pasó cuatro años detenido en la ESMA, después de ser secuestrado junto a su esposa y su hija de dos meses y medio por un grupo paramilitar. Durante el cautiverio pudo ver en una ocasión la cara de Barrionuevo a través de la capucha que llevaba siempre colocada.
El testimonio de Basterra fue decisivo para la identificación de otro torturador de la ESMA, el marino Ricardo Miguel Cavallo, localizado y detenido en México. El juez Baltasar Garzón reclamó la extradición y, después de un largo proceso, Cavallo fue entregado a la Justicia española el pasado mes de junio.
En el caso de Jeringa, el CELS recibió la información de que Barrionuevo estaba en Ushuaia, capital de Tierra del Fuego. Basterra contactó a dos antiguos detenidos en la ESMA, Mario Villani, Enrique Fukman y un tercero que prefirió mantener el anonimato, que identificaron al coordinador de Salud de Tierra del Fuego como el enfermero que indicaba hasta dónde podían aguantar la picana (corriente eléctrica) las víctimas de la tortura.
"Con toda esta información viajé la semana pasada a Tierra del Fuego", explica Basterra, que participó en un reportaje del programa televisivo Punto.doc. Frente a la cámara, la víctima encaró al victimario. Después del saludo inicial y de recordarle que le conocía de Buenos Aires, Basterra espetó: "¿Te acuerdas del Topo?". Barrionuevo quedó petrificado. Se apartó de la cámara y se limitó a contestar: "No, no lo conozco". El Topo era Ricardo Sáenz, un detenido que estuvo en la ESMA desde noviembre de 1978 a septiembre de 1979, tras lo cual nunca más se supo de él. "Pasó nueve meses encapuchado y con grilletes y se convirtió en un símbolo de los que estábamos allí detenidos", recuerda Basterra.
El juez Federico Calvete, sobre quien ha recaído la denuncia, allanó, en busca de antecedentes, las oficinas de la Casa de Gobierno de Tierra del Fuego y dos hospitales donde el denunciado trabajó desde que se refugió en la provincia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003