La investigación abierta sobre la gestión de Jorge Barbadillo como responsable de la sociedad Campo de las Naciones recoge que hay otros pagos en los que tampoco existe justificación o se han abonado conceptos que nada tenían que ver con la actividad de la empresa municipal: alrededor de unos 206.000 euros. (Véase EL PAÍS del pasado día 5.) Barbadillo los efectuaba con una tarjeta Visa y otra American Express del Banco Santander Central Hispano. Entre los abonos realizados están alojamientos en hoteles o restaurantes que nunca justificó, por un montante de 65.293 euros. Barbadillo también dio gratificaciones extraordinarias por 51.100 euros sin justificarlas.
Los viajes también son un capítulo importante. Entre ellos hay desplazamientos a Barcelona, Roma, Helsinki, París y Milán por un montante de 109.697 euros. El motivo fue ver instalaciones similares al Rockódromo. El informe recoge que estos gastos no están suficientemente justificados.
Además, según un resumen elaborado por la Intervención General, quedan por justificar 11.310 euros de esas cantidades. Otro capítulo de irregularidades ha sido lo que contablemente se conoce como suplidos. Se trata de anticipos a diverso personal de la empresa, por un total de 7.578 euros, entre noviembre de 1999 y mayo de 2003 (final del mandato) en el caso de Barbadillo y de otros 20.256 euros para el resto de personal de la empresa.
Los auditores reconocen que no se pueden pronunciar sobre su correcta aplicación ante "la ausencia de un adecuado control y seguimiento" por parte de Campo de las Naciones y por "la falta de precisión y concreción de los registros contables correspondientes".
Barbadillo también gastó 51.100 euros en gratificaciones extraordinarias a una serie de empleados por su mayor "dedicación". Así, les premió por el acontecimiento deportivo de la Asociación de Tenis Profesional (ATP) y por su participación en la preparación del Congreso Mundial de Alta Velocidad Eurail Speed 2002. La Intervención General entiende que "no se justifican y valoran los importes percibidos", ya que no se hace mención ni al precio de la hora en función de la categoría profesional del trabajador "para justificar objetivamente las gratificaciones concedidas". "El consejero delegado no estaría facultado, en nuestra opinión, para aprobar tales justificaciones. Sería el consejo de administración el que tendría la competencia originaria en esta materia", apunta el informe.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003