Es posible que en el futuro muchos de nuestros bares de tapas se transformen en locales parecidos. Lugares acogedores y bien decorados, donde se come y se bebe sentado, cuyas especialidades se centran en embutidos, ahumados, conservas y quesos variados.
Comida rápida y fácil, lista para servir sin transformaciones, que cuando es de calidad puede rozar cotas importantes. Ante la ausencia de salida de humos, sus propietarios se han visto obligados a aguzar el ingenio para ofrecer raciones frías.
Apenas algún plato de cuchara del día o determinadas carnes guisadas que llegan preparadas de fuera.
La estrella son los jamones de bellota -Jabugo, Extremadura y Guijuelo-, tres zonas de las que proceden las grandes piezas expuestas en su vitrina mostrador, que se cortan a cuchillo de manera acertada. Y, como alternativa, embutidos ibéricos: mejorables el salchichón y el chorizo; demasiado grasienta la morcilla; correcto el lomo y muy fina la lengua.
Lo ideal es solicitar raciones para compartir y tomarlas con algunos de sus panes, incluidos el pan con tomate o las regañás y picos andaluces. Son imprescindibles la ración de foie-gras de pato (medio cocida), así como el tartar de ternera, muy conseguido. Como contrapunto vegetal, algunas ensaladas, tipo la de mozzarela y tomate o la de la huerta.
De postre, helados, sorbetes y, sobre todo, carpaccio de piña. Para beber, un surtido de vinos aceptable y dos tipos de cerveza. Lástima que el servicio ande desorientado y el local sea algo ruidoso.
El Jamón de Serrano. Serrano, 211. Teléfono 914 583 263. Cierra los lunes. Precio aproximado por persona: entre 20 y 30 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003