El mercado aéreo se está moviendo de forma acelerada hacia una explotación más razonable del espacio y de las empresas. La Comisión Europea hizo el miércoles pasado una propuesta plena de sentido común para armonizar la gestión del espacio aéreo en Europa, excesivamente fragmentado en 45 zonas de distintas condiciones de control (EE UU, con una extensión similar y el doble de tráfico, tiene 21), que mejorará la eficacia de las compañías y evitará retrasos, lo que redundará en la mejor salud de las empresas. Por otra parte, la próxima explotación conjunta de rutas aéreas entre Iberia y British Airways (BA), autorizada por la misma Comisión Europea, es un nuevo paso en el camino de la necesaria consolidación del sector del transporte aéreo europeo. Más de cien compañías se disputan en Europa un negocio marcado por instalaciones congestionadas y reglas obsoletas en contraposición con la propia esencia de la industria y con la globalización.
Iberia y BA son socias desde la privatización de la compañía española, en donde la British tiene el 9%; comparten alianza -Oneworld- y código, es decir, que una complementa a la otra en las rutas en las que tiene carencias, y tienen además mercados muy distintos -BA está muy presente en América del Norte y Asia, mientras Iberia es líder en América Latina-, por lo que su unión amplía extraordinariamente sus respectivas redes. Todo ello hace que, pese a su tamaño y cultura bien distintos, el mercado apueste por la fusión.
Las compañías aéreas son empresas privadas y tienen que encontrar su sitio en un mercado donde no cabrán todas las que ahora hay. El concepto de compañía de bandera nacional ha quedado obsoleto, pero la reglamentación también. Una vez conseguida la armonización del control aéreo europeo, habría que avanzar en la política de cielos abiertos que terminaría con los acuerdos bilaterales entre los distintos países de la UE y Estados Unidos para obtener derechos de vuelo. La UE podría así negociar como un bloque las reglas de juego. También en el transporte aéreo se construye Europa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003