Ayer escuché en las noticias al señor Rato decir, papeles en mano, que un joven puede acceder a una vivienda con el 26% de su renta (19% en el caso de las parejas).
Después de no saber si indignarme o reírme, he llegado a la conclusión de que no se refería a España. ¿Por qué hablará el ministro de datos de otro país? Porque a mí, que sacaba muy buenas notas en matemáticas, no me cuadran los números.
Pongamos que un piso cuesta unos 120.000 euros. Sé que cuestan más, pero intento ponerme en el mejor de los casos para formular mi teoría. La hipoteca, a 25 años, calculando un 3,2% de interés, sale por 581 euros. Si esto es el 26% de los ingresos, significa que ese joven gana 2.234 euros al mes, o sea, 371.000 pesetas.
Evidentemente, el señor Rato no se refería a España. Porque los jóvenes que yo conozco no ganan 2.234 euros. Ganan, también en el mejor de los casos, unos 950, así que la vivienda les supone el 62% de sus ingresos.
Mucha diferencia hay entre el 26% y el 62%. A ver si ha sido un baile de números. El ministro no ha citado la fuente de información de estos datos, pero mucho me temo que deben ser los mismos que nos informan de los niveles de participación en manifestaciones, huelgas y demás.
Tampoco creo que el señor Rato haya hecho personalmente la encuesta entre los jóvenes que él conoce, esto es, los hijos de los ministros, grandes empresarios, etcétera. Así que, resistiéndome a suponerle un inconmensurable cinismo, o, dicho de otra forma, tomarnos por idiotas, he llegado a la conclusión de que el ministro hablaba de otro país. Lo que no entiendo es por qué.
Dicen que todos los países tienen el Gobierno que se merecen. ¿Tan malos somos?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003