Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El tripartito se divide ante la idea de aprobar la ley Universitaria con Batasuna

El PNV fuerza el aplazamiento de la comisión que debía sacar adelante el proyecto

El lehendakari Juan José Ibarretxe tiene la última palabra sobre el futuro del proyecto de ley del Sistema Universitario Vasco. El tripartito se dividió ayer, minutos antes de que se celebrara la comisión de Educación que debe refrendar el dictamen elaborado por la ponencia, al constatar que sólo contaba con el apoyo de Sozialista Abertzaleak (SA), el grupo parlamentario de la ilegalizada Batasuna. PP y PSE habían amenazado con retirar del dictamen las enmiendas que el tripartito les había aceptado para no verse involucrados junto a SA, que había logrado que le aceptaran hasta 66, entre íntegras y transaccionadas.

Mientras EA e IU estaban dispuestas a seguir adelante y someter a votación el informe, el grupo parlamentario del PNV sufrió un ataque de miedo escénico, forzó el aplazamiento de la comisión y colocó la patata caliente en manos del Gobierno, con una llamada a la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia, que fue informada al mediodía por su grupo. El portavoz del Gobierno, Josu Jon Imaz, reiteró en medio de la desorientación de la jornada que el Gobierno no pacta nada con la extinta Batasuna y su grupo parlamentario mientras no se desmarque de forma clara de la violencia de ETA.

Además de dejar en vía muerta el proyecto, al menos por ahora, el PNV abrió otro frente: con su socio Eusko Alkartasuna. El proyecto de ley del Sistema Universitario Vasco es la iniciativa estrella del Departamento de Educación, dirigido por la consejera Anjeles Iztueta, de EA. El presidente de la comisión de Educación del Parlamento, Martín Aramburu, también de EA, se mostró reacio al aplazamiento solicitado por el PNV, ya que su partido da por bueno el dictamen de la ponencia, aunque sólo salga con el apoyo del tripartito y de SA. Al final desconvocó la comisión para disponer de más tiempo y rehacer el consenso de los socios. Por su parte, el representante de IU Oskar Matute observó los acontecimientos y al final apoyó el aplazamiento.

La ponencia constituida para analizar las enmiendas presentadas al proyecto de ley ha dedicado alrededor de ocho horas durante los últimos veinte días a estudiar las más de 350 presentadas por los grupos. Durante este proceso, el tripartito ha aceptado 66 enmiendas de Sozialista Abertzaleak. Del PSE ha admitido 50 y al PP menos de 20. Gran parte de las propuestas aprobadas a estos dos grupos son técnicas, por lo que su peso final en el proyecto es insignificante.

La confusión y el nerviosismo dominaron ayer en el Parlamento. La hora de inicio de la Comisión de Educación estaba fijada para las diez, pero el portavoz del PNV, Xabier Ormaetxea, pidió un receso al comprobar con "sorpresa" que PSE y PP no iban a apoyar el informe y estaban dispuestos a retirar las enmiendas que les habían aceptado. La perspectiva de ver la fotografía del tripartito sacando una ley gracias a SA atenazó al PNV. El presidente de la comisión accedió a retrasar una hora el debate.

La representante del PSE, Isabel Celaá, aseguró que días atrás ya había transmitido a representantes del PNV que no contarán con las enmiendas de su partido si iban a echar mano de SA, por lo que rechazó la supuesta "sorpresa" de los nacionalistas. A las once el desacuerdo persistía. El PNV quería suspender la comisión, mientras EA era partidaria de continuar y someter a votación el dictamen. Al final prevaleció el criterio de Ormaetxea, que hizo ver a sus socios que aplazando las cosas podían arreglarse.

El enfado de Ibarretxe

El vértigo que sufrió ayer el PNV tiene su origen en el pleno celebrado el pasado 20 de noviembre, en el que se debatió el plan director de Seguridad y Salud Laboral 2003-2006. En esa ocasión, los grupos que apoyan al Gobierno llegaron a un acuerdo con SA, en una reunión en presencia del consejero de Trabajo, Joseba Azkarraga, sobre una enmienda pidiendo un marco vasco de relaciones laborales.

Ese acuerdo suscitó las críticas de PP y PSE, que acusaron al

lehendakari

de incumplir su compromiso de no pactar nada con Batasuna y sus herederos mientras no se desmarquen de la violencia. El acuerdo con SA provocó el enfado de Ibarretxe, quien transmitió personal e inmediatamente su malestar al grupo parlamentario del PNV.

En una posterior reunión de coordinación, el tripartito aunó criterios a la medida del planteamiento de Ibarretxe: no firmar nada con SA, pero sí aceptar enmiendas.

El

lehendakari

tiene gran interés en no enturbiar la imagen del Gobierno asociándole con SA en las semanas previas al debate definitivo de los Presupuestos para 2004. Así, quiere tener argumentos para poder reprochar a socialistas y populares, cuando llegue el momento, que ha usado los votos de SA para tumbar el proyecto presupuestario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003

Más información