El presidente del Gobierno español, José María Aznar, acude hoy a la cumbre de la UE en Bruselas con la voluntad de lograr la aprobación de una Constitución europea y de aparcar para 2009 el gran capítulo del reparto de poder. España y Polonia rechazan un borrador de Carta Magna que les resta poder respecto al que obtuvieron en el Tratado de Niza. Frente a ellos, Alemania y Francia no están dispuestas a rebajar el texto preparado por la Convención Europea. "Si la posición de Alemania es inamovible, enconces nuestra posición también es inamovible", aseguró ayer el presidente polaco, Alexander Kwasniewski, tras reunirse con el canciller alemán, Gerhard Schröder. Éste aseguró que no excluye un fracaso de esta cumbre. Las espadas, por tanto, están en alto para una cumbre histórica en la que deben decidirse, no sólo el reparto de poder, sino, sobre todo, si la Europa de los Veinticinco debe regirse por una Constitución.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003