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FÚTBOL | Decimosexta jornada de Liga

El árbitro del 'derby' dice en el acta que De la Peña le golpeó "con un dedo"

El derby Espanyol-Barcelona dejó numerosas secuelas como no podía ser menos en el partido con más tarjetas rojas en la historia de la Liga: seis, equitativamente repartidas, además de otras 12 amarillas. El primer expulsado del partido fue Iván De la Peña. El rifirrafe entre Lo pelat y el árbitro Pino Zamorano, dará trabajo a los despachos del club blanquiazul. Allí se prepara un recurso y alegaciones al contenido del acta arbitral, que acusa a De la Peña de increpar verbalmente al colegiado -"¿estás loco o qué, me dijo seis o siete veces", escribió Pino Zamorano en el acta- y también de agredirle: "...con uno de los dedos de su mano me golpeó en el abdomen produciéndome un dolor leve que fue disminuyendo a medida que pasó el tiempo". "Tengo la conciencia tranquila, que busquen las imágenes", respondió Lo Pelat, retando a quien quiera buscarle razones a una sanción que en Montjuïc se teme no inferior a los tres o cuatro partidos por algo que él niega haber hecho. "Estaba caliente, me gané la tarjeta amarilla y me enseñó la roja, pero no le agredí". El acta recuerda, por lo demás, una expulsión que no todo el mundo contabilizó entre tanta tarjeta como es la de Tommy Nkono, entrenador de porteros y, según el colegiado, "utillero del equipo".

L. MARTÍN / R. CARBONELL

Recriminaciones de Rijkaard

En el bando azulgrana, el reencuentro con la victoria no le ha hecho bajar la guardia a Frank Rijkaard. Aun cuando el 1-3 en Montjuïc supuso para el Barcelona el primer triunfo después de haber sumado sólo un punto sobre 12, el juego del equipo no mejoró lo suficiente para que el entrenador se sienta satisfecho. "Falta controlar más el partido", expuso el técnico; "si conseguimos mejorar en este aspecto, daremos un paso muy importante hacia arriba". Rijkaard trasladó ayer mismo su mensaje a los jugadores en una reunión que duró 20 minutos. El entrenador advirtió a los futbolistas que un equipo grande como el Barça debe tener el temple necesario para no sufrir tres expulsiones cuando tenía resuelto el partido. "La falta de un líder es un punto más que hay que mejorar", remachó Rijkaard, que demanda más oficio y liderazgo.

El técnico azulgrana pasó revista al juego del Barça. Mostró su satisfacción por el triunfo, pero se quejó por la facilidad con que el equipo pierde el control de los partidos, y ése puede ser un error fundamental en encuentros como el del próximo miércoles en Murcia correspondiente a la Copa. "Cuando se va ganando por 1-3 y estás en superioridad númerica, no se puede perder el control del juego", señaló. "En estas situaciones, un gran equipo tiene que saber leer mejor el partido. Esa es la queja que he trasladado al vestuario".

La mala noticia de ayer fue la lesión de Motta, por una entrada de Puyol en el entrenamiento que le produjo una rotura del ligamento lateral externo del tobillo. Será baja entre tres y seis semanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 2003