Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:ROCK | Sidonie

Riesgo, imagen y actitud

Una vez más, Sidonie volvió a demostrar en directo que su proyecto es el más interesante y arriesgado, el que más actitud y personalidad aporta, el que tiene mejor imagen y sonido de todos cuantos integran la nómina nacional en este género. Si los barceloneses hubieran nacido en el Reino Unido, se estaría hablando ahora de un clásico a la altura de las influencias que la banda conjura. Porque de eso se trata ahora esto del rock. No de hacer algo nuevo, asunto que a estas alturas parece quimérico. Sino de tener gusto a la hora de escoger los sonidos y estilos que han de influirle a uno, y mezclarlos con sabiduría y estilo y sin dejarse llevar por excesos. Han bastado dos discos para que público entendido y crítica se hayan puesto a los pies de Ros, Senra y Pi, tres tipos que tienen la enorme virtud de no parecer que se lo están tomando en serio y, sin embargo, ofrecer un sonido tremendamente riguroso y convincente.

Sidonie

Marc Ros (voz y guitarra), Jesús Senra (bajo, sitar y voz), Axel Pi (batería y percusión) y Santos Berrocal (percusión y bajo). Sala Divino Aqualung. 10 y 12 euros. Madrid, sábado 13 de diciembre.

Ante una numerosa y entregada parroquia madrileña, el terceto fraguó un excelente concierto en el que se aunaban el rock con influencias de los sesenta y setenta -Beatles, Kinks, Rolling Stones, los Pink Floyd de Syd Barret o T. Rex-, leves toques de funki y disco y el apoyo electrónico de samplers con sugestivos sonidos y ritmos que complementaban la labor de los instrumentistas: Ros, con sonido de guitarra Rickenbacker a lo George Harrison del disco Revolver y una voz diseñada para convencer cantando rock; Senra, la más fiel reencarnación española del Keith Richards de los setenta -con permiso de Julián Infante- y un bajo poderoso que cumplía perfectamente el rol de instrumento solista, y Pi, batería-bailarín de sonrisa irónica, descaro escénico, con boa azul de plumas al cuello incluida, y culebreo a lo Iggy Pop. Inmejorable también el repertorio, lleno de piezas irresistibles como Feelin' down, la exótica Sidonie goes to Varanasi -con Senra tocando sitar hindú-, la muy pegadiza On the sofa y hasta una verosímil recreación de You can't always get what you want, de los Stones. Un extraordinario concierto, en fin, a cargo de una de las bandas con más que aportar al esquilmado rock nacional y a la que sólo se le puede reprochar que no lo intenten también en español o en catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 2003