Txuspo Poyo ha transformado la galería pamplonesa Moisés Pérez de Albéniz en una escalera de acceso a los puentes de Manhattan. El artista navarro (Alsasua, 1963), residente en Nueva York desde hace diez años, ha trabajado este año en la videocreación, Stalker, Crossing Bridges (Estar al acecho, cruzando puentes), en que cinco personajes lanzan al agua botellas con mensajes en su interior desde cinco puentes neoyorquinos. Ficción cinematográfica y documentalismo, guión y acción directa, casi clandestina, se dan la mano en una edición rematada con una depurada tecnología informática en tres dimensiones. La muestra permanecerá abierta hasta el 24 de enero.
Poyo ha jugado con la complicidad de la sala convirtiéndola en una puerta de entrada y salidas a esos puentes, catedrales sin techo que actúan como dedos de una gigantesca mano.
Una escalera blanca eleva al espectador sobre una gran pantalla. Durante 15 minutos y medio, Poyo transforma los puentes de Nueva York en La Zona, el territorio donde reina la utopía. "Los puentes tienen un mecanismo de transferencia cultural", explica el autor. En torno vídeo central, se despliegua el resto de la exposición, con instalaciones sonoras, fotos y otras piezas de vídeo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 2003