Los juegos infantiles y su carácter universal, ya que son ajenos a las diferencias raciales o sociales, centran la 41ª edición del Festival de la Infancia de Barcelona, que desde ayer hasta el 31 de diciembre espera recibir en el recinto ferial de Montjuïc a 250.000 niños. Decenas de actividades lúdicas y educativas llenarán los palacios número uno y dos, y la plaza del Universo, con excepción del día de Navidad.Se celebra con el lema es Un mundo de juegos y se propone provocar una reflexión sobre la interculturalidad de los juegos, reflejada en el hecho de que todos los niños jueguen sin importar su origen, su clase social, sus capacidades o el color de su piel. La presente edición es la última presidida por Marta Ferrusola, esposa del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, que visitó ayer el recinto ferial.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de diciembre de 2003