Uno de los pocos parajes intactos del Empordà está en peligro. Utilizando como coartada el triángulo Dalí, está a punto de cometerse un desastre: la construcción de una urbanización daliniana, próxima a la iglesia románica de Sant Andreu de Pedrinyà, cerca de Púbol. La urbanización, que implica casi doblar el número de viviendas del municipio, constituiría una alteración radical del paisaje y una modificación de las características del lugar que pueden traer graves consecuencias: tala de bosques, mayor depuración de aguas, más infraestructuras viarias, etcétera.
Dalí no puede ser una excusa. Un gran pintor no necesita un parque temático y en cambio la iglesia de Sant Andreu de Pedrinyà y su entorno merecen un poco más de respeto hacia sus 950 años de belleza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de enero de 2004