Los fisioterapeutas de la ATP lo saben muy bien: ojo avizor cuando entra en juego Juan Carlos Ferrero. El tenista español sufre una plaga de percances físicos que han precisado una atención médica casi constante durante la presente edición del Open de Australia. Sin embargo, ha logrado superar todas las molestias y a todos los rivales que se le han puesto por delante y se ha plantado, por segundo año consecutivo, en los cuartos de final del primer torneo del Grand Slam de la temporada. Su víctima de la madrugada de ayer fue el rumano Andrei Pavel.
Ferrero tardó 163 minutos en cerrar la contienda y pasó su peor momento en el tramo final del primer set, cuando unas molestias en el abductor de la pierna izquierda. "Sentí un pequeño pinchazo cuando intenté alcanzar una pelota después del 4-3", relató el valenciano. El dolor prosiguió. Le aplicaron un vendaje. "Es como una aspirina", comentó, "porque calmar calma, pero no hace desaparecer la lesión".
Después del pequeño bache, que le llevó a perder la segunda manga, Ferrero recuperó la confianza y la efectividad de su saque y sentenció en la tercera y en la cuarta con contundencia: 6-4, 3-6, 6-3 y 6-2.
Ferrero, que ya sufrió un pinchazo en la espalda y un dolor en el codo izquierdo tras una caída el día que superó al italiano Volandri en la segunda ronda, confía en recobrarse antes de afrontar los cuartos de final contra el marroquí Hicham Arazi. "Me han tratado con ultrasonidos y me he puesto algo de hielo en la zona afectada", explicó; "desde luego, no forzaré en los entrenamientos
y sólo golpearé algunas bolas".
Arazi, que eliminó en la tercera ronda a Albert Costa, fue uno de los causantes de la negra jornada de ayer para el tenis australianos justamente el día en que se celebraba la fiesta nacional. Venció a Mark Philippoussis, que se fue de la misma manera que el ídolo local, Lleyton Hewitt, al que derrotó el suizo Roger Federer. Hewitt poco pudo hacer porque sólo sumó 17 puntos ganadores frente a los 53 con los que se soltó su adversario. Los aussies no logran mantener el título desde que Mark Edmonson se impuso en 1976.
Arazi adelantó: "Ante Ferrero sé que tendré que cambiar un poco mi forma de jugar. Necesito ser agresivo y subir a la red, por lo que será importante estar bien físicamente, ya que él intentará hacerme correr".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de enero de 2004