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ESTA SEMANA

Remodelación forzada

El presidente de la Junta, Manuel Chaves, se verá forzado esta semana a realizar una remodelación de su Gobierno. La incorporación en las listas de candidatos al Congreso de los Diputados de cuatro de sus integrantes obliga a introducir cambios. La marcha a Madrid de Alfonso Perales, Magdalena Álvarez, Carmen Calvo y Carmen Hermosín supondrá que sus puestos deberán ser ocupados por otros, seguramente los viceconsejeros actuales. Unos cambios, en definitiva, de bajo perfil, que vienen marcados por las circunstancias. Se trata pues de un relevo de puro trámite, sin mayor trascendencia, aunque, en cualquier caso, no deja de ser al menos curioso si se valora la estabilidad que ha presidido este Ejecutivo a lo largo de toda la legislatura.

Se marchan, por tanto, de la política andaluza con la vista puesta en alcanzar, junto con el hasta ahora presidente del Parlamento, Javier Torres Vela, el suficiente peso específico tanto en el grupo parlamentario como en la organización federal del partido para que se haga así justicia al protagonismo alcanzado en el seno del PSOE por parte de los socialistas andaluces. Este paso no va a evitar, sin embargo, que el vacío que dejan genere las lógicas turbulencias sobre quién ocupará estos cotizados espacios situados en la zona más próxima a Chaves en un futuro inmediato.

En todo caso, no es el momento de disquisiciones internas teniendo encima como tienen unas elecciones en las que hay que pelear por cada voto en disputa. Enfrente está la candidata del PP, Teofila Martínez, quien ha demostrado en sólo una semana de lo que es capaz de hacer, esto es, desde meter la pata anunciando solemnemente que dimitiría si su partido mantuviera pactos con Ezquerra Republicana de Cataluña, mostrando una ignorancia supina con respecto a los acuerdos que los populares mantienen con los nacionalistas en varios municipios catalanes, hasta pedir descaradamente, sin el más mínimo rubor, el voto para el PP en un acto contra el terrorismo, entre lágrimas. Su singular trayectoria provoca sonrojo entre los suyos que prefieren mirar hacia el techo como si la cosa no fuera con ellos, deseando que esto termine cuanto antes para ajustar cuentas una vez pasen estas elecciones. Son tan conscientes de ello en el PP que han optado por arroparla al máximo con la presencia de ministros, tapando así sus carencias y tratando, de esta forma, de dar una mayor relevancia a su discurso ya que en solitario no alcanzaría la relevancia deseada.

Mientras tanto, Martínez, como alcaldesa de Cádiz, sigue manteniendo un serio pulso con los sindicatos que representan al personal laboral y funcionario del Ayuntamiento. Continúa la falta de acuerdo para un nuevo convenio y las negociaciones están interrumpidas. Con dinero público persiste en su campaña de publicidad, no solamente explicando la postura municipal sino también arremetiendo contra los dirigentes sindicales. Corren el riesgo los sindicatos de ser aniquilados. Es por eso que las organizaciones sindicales deberían darse cuenta de lo mucho que se juegan en esta batalla, que tal y como están las cosas, va más a allá de un simple conflicto laboral. El secretario general de CC OO, José María Fidalgo, que tan sensible parece a reaccionar ante las propuestas de Chaves en materia de mejora de pensiones, debería actuar de igual modo y respaldar a los suyos expresamente en la capital gaditana al igual que debería hacerlo Cándido Méndez, de UGT.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004