Con la designación de Antonio Rodríguez Leal (Amer, Gerona, 1950) como nuevo secretario general del PSOE de Marbella, el partido intenta cerrar la crisis interna provocada por la expulsión de Isabel García Marcos y los otros dos ediles que apoyaron en agosto la moción de censura contra el entonces alcalde, Julián Muñoz. Rodríguez Leal, consejero delegado de la empresa pública de aguas de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental y licenciado en el INEF, reconoce que no tiene por delante una tarea fácil. Su reto es recuperar la confianza de los ciudadanos, para lo que cuenta con una agrupación local completamente renovada, integrada en su mayoría por jóvenes y a la que se han incorporado también militantes históricos que fueron relegados por García Marcos.
Pregunta. ¿Da por cerrada la crisis en el PSOE de Marbella?
Respuesta. Pasamos página. Es una experiencia penosa para nuestro partido, pero de alguna manera hoy es el primer día de una etapa ilusionante. Hay 85 ó 90 personas nuevas en este partido, aparte de un grupo de 40 ó 45 antiguos militantes que estuvieron postergados en cuanto a su entrada en el partido en la anterior etapa. Esta veteranía y juventud nos hace sentirnos muy ilusionados con el futuro, con esperanza de ser capaces de recuperar el sitio político en Marbella y empezar a ser un referente.
P. ¿Va a suponer un lastre la herencia de García Marcos?
R. Es complicado, plantea dificultad y un gran esfuerzo. Pero con tanta gente nueva e ilusión creo que somos capaces de afrontar el reto una vez superada la decepción. Además hay un gran entusiasmo por recuperar la calle. Pero en cualquier caso, no queremos hacer referencias a situaciones pasadas.
P. ¿Cuáles son sus prioridades y objetivos?
R. Primero aparecer ante Marbella nuevamente como un partido fuerte y con presencia de cara a la sociedad. Ser un referente de partido serio, organizado, riguroso en sus planteamientos, que signifique la única alternativa plausible de progreso que pueda haber en Marbella.
P. ¿Qué va a ocurrir con los antiguos militantes que ocupan cargos de confianza en el actual Ayuntamiento de Marbella?
R. Se van a ver caso a caso las incorporaciones al partido. A nadie se le cierran las puertas de la afiliación definitivamente, pero habrá que ver qué conducta ha tenido en el pasado cada uno de ellos. Los que han estado firmando manifiestos contra la organización política del PSOE y de alguna manera han atacado sus estrategias y directrices lógicamente no van a poder entrar en nuestro partido.
P. ¿Qué va a ocurrir con los procedimientos judiciales que promovió el PSOE cuando García Marcos dirigía el partido?
R. Es una etapa de la que vamos a pasar página pero con rotundidad. Me parece que la solución en Marbella hoy ya no pasa por judicializar la vida política, sino por ser capaces de ilusionar a la población con nuestras propuestas y que empecemos a ser un referente para que la ciudadanía confíe en nosotros. Es un tema que no me preocupa en lo más mínimo.
P. ¿Podrá el PSOE recuperar la confianza del electorado?
R. Eso lo veremos el día 14 de marzo. Va a ser un test y vamos a ver qué grado de respuesta y confianza tenemos entre la población.
P. García Marcos tiene fama de ser una mujer dura en sus enfrentamientos.
R. No tiene por qué haber enfrentamiento. En política quiero estar y relacionarme muy educadamente con todas las personas que forman parte de la oposición. No rehuimos en todo caso el debate. Pero de todos modos en política tienes siempre que centrarte en combatir a quienes van a ser tus enemigos en el futuro, y no nos queda ninguna duda de que al final en Marbella en el año 2007 estaremos PP y PSOE como fuerzas más relevantes. Creo que no hay que perder el tiempo en batallas de menor entidad.
P. ¿Es posible regenerar la vida política de Marbella con el ambiente de corrupción que hay?
R. Es un tema muy grave y de alguna manera debemos procurar dignificar la vida política en Marbella. Hay que procurar que las normas de funcionamiento sean las correctas y de alguna manera hay que hacer un llamamiento a la cordura de nuestros responsables institucionales. Marbella no puede seguir estando en la picota del esperpento nacional, que seamos un día sí y un día no noticia porque se ha saqueado continuamente el erario público. De alguna manera esto tiene que parar.
P. ¿Cuáles son sus propuestas?
R. Analizar las cuestiones con tranquilidad, imprimir un nuevo estilo, serio, honesto, sensato y riguroso. Marbella es un caso especial en la política nacional y todos los aspectos que debamos denunciar deben estar muy documentados. Ahora lo primero es tomar tierra y normalizar el funcionamiento de la agrupación. Debemos posicionarnos siempre desde el rigor y nunca denunciando de oídas.
P. ¿Hasta qué punto pueden defenderse los partidos de los grandes poderes económicos que se mueven en Marbella?
R. Es muy difícil, pero hacemos un llamamiento a toda la gente honesta para que se acerque al Partido Socialista. La única manera de regenerar el tejido político en Marbella es procurando que la gente honrada tome la dirección de los asuntos públicos. No hay otra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004