La primera denuncia de los hechos data de marzo de 1993 y el juicio oral empezó en abril de 2003: 10 años. Éste es el tiempo que se ha tardado en poner en manos de la justicia el caso de un neuropsiquiatra de un Centro de Atención Primaria (CAP) en Salud Mental de Granollers (Vallès Oriental), acusado de abusar sexualmente de sus pacientes, entre 1997 a 2000, con la excusa de que debía tocarlas para transmitirles "energía positiva" y como parte del tratamiento. De momento, cuatro de ellas han denunciado los hechos, aunque fuentes conocedoras del caso aseguran que el número de afectadas es más alto, pero que muchas todavía no se atreven a presentar una denuncia formal.
Tampoco fueron ellas las que iniciaron el proceso judicial; fueron los mismos compañeros de trabajo del neuropsiquiatra, cuyo nombre responde a las siglas J. S. S. Z., quienes pusieron en conocimiento de sus superiores las supuestas "conductas impropias de contenido sexual" del facultativo, que no ha sido inhabilitado para ejercer su profesión. Los hechos se remontan al 19 de marzo de 1993, cuando algunos trabajadores del centro mandaron una carta a una de sus superioras alertando de que, tras atender a varias pacientes que habían sido tratadas por el doctor denunciado, algunas de ellas habían comentado que la relación con el facultativo "había salido de los límites profesionales" y que esto les había provocado "situaciones de angustia o grave malestar psíquico". Los profesionales del centro pedían en la misiva que se tomaran medidas "sin tener que esperar a las denuncias individuales de las implicadas". Las denuncias no llegaron y tampoco las medidas.
Cuatro pacientes denuncian a un neuropsiquiatra por abusos sexuales. Sus colegas alertaron de sus "conductas impropias" en 1993
Por lo que se deduce de otra carta dirigida al Servicio Catalán de la Salud en Granollers en abril de 1999 y firmada por 10 profesionales del mismo CAP, la conducta del neuropsiquiatra seguía siendo sospechosa. "Al ser denuncias repetitivas, es difícil pensar que se trata de malas interpretaciones motivadas por percepciones distorsionadas", apuntan en la carta. Fue entonces, en junio del mismo año, cuando dos responsables del Instituto Catalán de la Salud (ICS) pusieron los hechos en conocimiento de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). El fiscal decidió denunciar al neuropsiquiatra.
En su declaración ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Granollers en 2001, el neuropsiquiatra afirmó que los hechos que se denuncian son falsos. De una de las denunciantes sostiene que no la atendió como paciente en ningún momento y también afirma que como neurólogo "es importante el contacto físico con el paciente para que éste no se sienta despreciado y para poder realizar un diagnóstico adecuado". El facultativo también alude a la comisión deontológica del Colegio de Médicos, que resolvió de manera favorable para él el expediente que abrió tras recibir las quejas del personal del centro. Su abogado, Eloi Serra, afirma que su cliente siempre ha mantenido que es inocente y que espera que quede demostrado.
Por su parte, María José Varela, abogada de una de las denunciantes, tacha la actitud del neuropsiquiatra como "doblemente censurable", porque "la persona que en este caso abusa es la que debería ofrecer ayuda a la paciente". El fiscal pide 10 años de prisión para el neuropsiquiatra y unas indemnizaciones que suman 35.000 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004