Las comunidades autónomas que acumulan o han creado un mayor tejido industrial, como Cataluña, Euskadi, Madrid o Valencia, no han tenido el mismo comportamiento por lo que respecta al empleo industrial desde que se produjo el primer gran temblor por las deslocalizaciones en España. Este primer terremoto se dejó sentir cuando la multinacional Lear preparó el cierre de su planta de Cervera (Lleida), con 1.200 puestos de trabajo en el aire, a finales de 2001.
Desde entonces, España ha perdido un buen puñado de puestos de trabajo en este sector, un retroceso del 1,2% que se ha traducido en una disminución de 38.500 empleados entre el tercer trimestre de 2001 y el tercer trimestre de 2003. En valores absolutos, Cataluña, que tiene el mayor número de empleos en esta actividad, es también la más castigada, lo que sugiere un problema de madurez industrial. En ese periodo dejó en el camino 46.800 empleos en la industria, aunque, en términos relativos, la caída (un 5,7%) es inferior a la registrada, con escasos volúmenes absolutos, en Canarias (11,6%) y Asturias (6,7%).
Mientras Madrid también se ha resentido (una caída del 3,4% ó 12.200 empleos), otras comunidades como Euskadi o Murcia han registrado avances significativos (un 4% y un 13,6%, respectivamente; en ambos casos, 10.400 empleos más). La Comunidad Valenciana, la segunda con más empleos industriales, se ha mantenido estable, lo mismo que otras menos industrializadas como Andalucía, Galicia o Extremadura. En términos relativos, Cantabria, Baleares, Navarra, La Rioja y Castilla-La Mancha han ganado población industrial.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004