Que la economía estadounidense ha superado la crisis y está en pleno proceso de expansión es una evidencia que hoy nadie niega a pesar de que su tasa de crecimiento se redujera a la mitad en la recta final del año. Su tasa media de crecimiento durante el último semestre de 2003 fue del 6,1%, la más alta en dos décadas. Pero lo que tampoco se oculta es que detrás de esa fortaleza hay una serie de síntomas contradictorios que cuestionan su verdadero estado de forma. Los impulsos fiscales y los bajos tipos de interés se están mostrando ahora insuficientes para animar el consumo y mejorar la situación en el mercado laboral.
El presidente George Bush, que hoy propondrá al Congreso un presupuesto de 2,3 billones de dólares para 2005, no las tiene tampoco todas consigo y arranca el año con un suspenso mayoritario de los electores hacia su gestión económica, a pesar de que se sienten optimistas de cara al futuro. La economía ocupará un lugar central en los debates de las presidenciales de noviembre de 2004 en Estados Unidos.
Este es el estado de salud de la mayor potencia del mundo:
- Crecimiento. El cambio de ciclo en EE UU coincide con el fin de las operaciones militares en Irak, en mayo pasado. El año 2003 se cerró con un crecimiento en el cuarto trimestre del 4% del PIB, frente al 8,2% del tercer trimestre, y una tasa anual del 3,1%. La productividad, los estímulos fiscales, los bajos tipos de interés y la debilidad del dólar fueron los principales motores del crecimiento en EE UU. El nuevo año arrancará con un relajamiento de la actividad económica hasta el 5% del PIB para el primer trimestre y de ahí bajará al 4% en el segundo, al 3,4% el tercero y al 3,3% el cuarto, según las previsiones de los analistas, para cerrar el 2004 con una de tasa de crecimiento del 3,9%.
- Empleo. Es el punto débil de la gestión económica de Bush. Durante su mandato se han destruido tres millones de puestos de trabajo y ahora, a pesar de la fuerte recuperación económica, el ritmo de creación de empleo es casi inexistente. La tasa de paro se redujo al 5,7% en diciembre por una reducción de la población activa en 309.000 personas. A penas se crearon 1.000 puestos de trabajo ese mes. EE UU registra en estos momentos la tasa de participación más baja en 12 años. Merril Lynch asegura que "el mercado laboral permanecerá básicamente en recesión hasta el verano". Para recuperarlo, se necesitan crear entre 150.000 y 250.000 empleos mensuales.
- Productividad e inflación. Es la clave del crecimiento de EE UU. En esta fase expansiva de la economía que se observa desde mayo, la productividad y la evolución del PIB han ido de la mano mientras que el empleo se quedaba rezagado. Las tasas de productividad seguirán siendo altas en 2004, lo que permitirá reducir los costes laborales, mejorar los beneficios de las empresas y mantener la inflación a niveles muy bajos.
- Déficit. Las inyecciones fiscales (reducción de impuestos e incremento del gasto público) son típicas en los años electorales. Pero la generosidad de la actual Casa Blanca no tiene límites. El déficit subirá de los 374 millones de dólares en 2003 (3,4% del PIB) hasta los 477.000 millones (4,1% del PIB) este año.
- Dólar. La depreciación del billete verde respecto a sus competidoras ha sido muy fuerte durante los últimos meses. Desde Merrill Lynch se asegura que el euro seguirá apreciándose frente al billete verde, hasta situarse entre los 1,30 y los 1,40 dólares. Los analistas de Citigroup, por el contrario, no descartan un nuevo ajuste "por sorpresa" en el valor del dólar y afirman que la idea de que EE UU necesita de una moneda débil "ya no vale". "El problema es que se transforme en una caída libre ", señalan desde Merrill Lynch.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004