El presidente de Gobierno, José María Aznar, leyó la cartilla a Francia y Alemania y criticó la política europea de estos dos países, "los que están más obligados a impulsarla", en una entrevista con el dominical alemán Frankfurter Allgemeine Sonnstagszeitung. Aznar sostiene que "nada ha cambiado" desde la fracasada cumbre europea de diciembre en Bruselas, en la que "faltó voluntad política para lograr un acuerdo" sobre el proyecto de Constitución. Según él, ni Francia ni Alemania buscaron un acuerdo.
"No hubo ninguna negociación seria para acercar las posiciones", asegura el jefe del Gobierno. El tono de la entrevista deja traslucir al político que va de retirada y saca a la luz lo que piensa. Aznar advierte que no quiere injerirse en la política interna alemana, pero de inmediato alaba al ex canciller federal democristiano Helmut Kohl, que en una reciente entrevista ponía de vuelta y media a su sucesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder.
Según Aznar, en la cumbre de Bruselas "no hubo ningún acuerdo porque no se quiso". El presidente del Gobierno señala a Francia y Alemania: "Si quieren encontrar fórmulas se encontrarán, pero ellos tienen que quererlo".
Asegura también que se había llegado a un compromiso en el Consejo de Ministros europeo para no culpar a nadie del fracaso: "Todos se atuvieron a ello, menos los que señalaron con el dedo a España y Polonia. Esto es profundamente injusto. Esa actitud no ayuda para el futuro". Afirma Aznar que su postura es la misma de siempre, "abierta a las negociaciones y abierta a un compromiso", y critica con dureza la nueva orientación franco-alemana en la política europea: "Faltan orientaciones claras de adónde se debe ir y falta el espíritu de compromiso político. Algunos notan que existe más bien un espíritu de imposición que de orientación".
Aznar aprovecha la ocasión para romper una lanza a favor de la posición ultraatlantista y proestadounidense de los nuevos países de la Unión Europea.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004