Los Gobiernos del Reino Unido y Francia, alertados por los servicios de espionaje de Estados Unidos, han forzado la cancelación de vuelos transatlánticos por miedo a posibles atentados con elementos químicos o biológicos. Sin embargo, las autoridades estadounidenses reconocen que la alerta se basa en informaciones "vagas" que no precisa y en hipótesis formuladas en el Departamento de Seguridad Interior.
Según The Washington Post, algunas informaciones captadas por los servicios de espionaje en círculos vinculados a la banda terrorista Al Qaeda mencionaban específicamente el vuelo 223 de British Airways entre Londres y Washington (cancelado en varias ocasiones durante el fin de año), el 207 entre Londres y Miami y el 206 de Air France entre París y Washington.
Según el diario de la capital estadounidense, varias conversaciones interceptadas en los últimos días mencionan la posibilidad de liberar un agente biológico (el virus de la viruela o el ántrax) en el interior de un avión para que los pasajeros lo esparcieran en la ciudad de destino sin ser conscientes de que son portadores de la enfermedad.
Al mismo tiempo, los servicios de espionaje reconocen que esas conversaciones no hacen referencia a los vuelos cancelados; el grado de peligrosidad de esos trayectos se ha determinado al cruzar esos datos con otros recopilados en los últimos meses.
Estados Unidos solicitó a las líneas aéreas afectadas unas medidas de seguridad tan excepcionales que "era más fácil cancelar los vuelos", dice en el Post un alto cargo del Gobierno estadounidense.
La operadora estadounidense Continental también canceló un vuelo entre Escocia y Los Ángeles que debía haber hecho escala ayer en Nueva York.
Brian Roehkasse, portavoz del Departamento de Seguridad Interior, aseguró que existen informaciones "que indican el deseo de Al Qaeda de volver a atentar mediante la aviación internacional", aunque no hay intención de elevar el nivel de alerta en la escala de peligrosidad diseñada tras el 11-S.
No obstante, el Gobierno no ha aumentado el nivel de alerta ante el riesgo de atentados, como hizo poco antes de las fiestas de Nochebuena y Navidad, cuando se suspendieron una decena de vuelos por los indicios de posibles actividades terroristas. El nivel de alerta "naranja", el segundo más elevado en una escala de cinco, estuvo en vigor hasta el pasado 9 de enero, y en esas fechas varios aviones comerciales con destino a aeropuertos de EE UU fueron escoltados en su tramo final por cazabombarderos.
Según señala el Post, Al Qaeda "parece desesperada" por hacer un nuevo y espectacular atentado contra Estados Unidos para demostrar a sus seguidores y fuentes de financiación que sigue operativa. Preguntadas por las razones de que la red terrorista pueda estar intentándolo ahora, respondieron que puede tener que ver con el Haj, el periodo de cinco días de peregrinaje musulmán a La Meca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004