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MEDIDAS PARA FOMENTAR EL TRANSPORTE PÚBLICO

Los vecinos afectados por el bordillo del carril-bus auguran incomodidades

El próximo mayo, una veintena de kilómetros de calles del centro de la capital (paseo de las Delicias, Serrano, Alcalá, Ronda de Atocha...) experimentarán una auténtica revolución viaria. Una barrera con forma de aleta de tiburón servirá para separar el carril-bus del resto de carriles de la circulación. La medida -similar a la que hace 15 años instaló el PSOE y que luego quitó el PP, cuando llegó al poder en 1989- es un intento de que, por fin, los conductores de esta ciudad respeten el carril reservado para el transporte público. Pero muchos vecinos y comerciantes de las zonas afectadas ven con dudas, prevención y algo de miedo la inminente colocación del separador. Albergan muchas dudas sobre su utilidad y pronostican que les hará la vida imposible. El Ayuntamiento lo niega.

A lo largo de los últimos 15 años, el concejal de Circulación de turno del PP recibía el mismo encargo: conseguir que los automovilistas respetaran los carriles-bus. Menos ponerse ellos mismos en el carril a sacar los coches mal aparcados, los ediles probaron casi todo: pintar el carril-bus de rojo; instalar unos conos que confirieron a la capital un aspecto feo y como de obra permanente; luego instalaron los ojos de gato, suerte de modernas luces planas e intermitentes que parecían delimitar la pista de despegue de un aeropuerto; después colocaron unos bolos de goma verdes y abatibles , "indestructibles" según el concejal Sigfrido Herráez, que han acabado casi todos llenos de mugre, espachurrados en el asfalto e inservibles. También destinaron funcionarios especiales, al volante de un diminuto cochecito Smart, de intenso color rojo, a patrullar el carril con intención de sancionar a todo aquel vehículo aparcado sin permiso. Pero el viejo problema sigue aún ahí: los automovilistas circulan y aparcan por el carril-bus como por el de su urbanización. Hace 10 días, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), anunció el penúltimo invento, que en el fondo es el primero: instalar una barrera de hormigón, con forma de ola y aspecto de aleta de tiburón, que separe los 98 kilómetros de carril-bus del resto de los carriles de la calzada, a fin de proteger el camino reservado al transporte público. A partir de mayo, Gallardón pondrá el bordillo en los primeros 22 kilómetros.

Podrá autorizarse el uso del carril, de forma planificada y señalizada, para hacer una mudanza

Los motoristas podrán circular por el espacio reservado hasta ahora a taxis y autobuses

Una separación similar ya se puso en 1988, cuando el PSOE gobernaba el Ayuntamiento. Un año después, el CDS y el PP arrebataban el poder municipal al socialista Juan Barranco, y una de sus primeras medidas fue la de suprimir el polémico bordillo debido a la presión de determinados comerciantes y vecinos. Adiós -¿para siempre?- al polémico bordillo de Medel [en alusión al entonces concejal de Circulación, el socialista Valentín Medel].

Ahora, los dueños de las tiendas de las calles afectadas -algunas, como la de Serrano, las mismas-, vuelven a exponer idénticas pegas y protestan con similares argumentos que hace 15 años. El equipo de Gobierno se defiende.

- ¿Cómo se hace la carga y descarga? En el paseo de las Delicias se han vivido experimentos infructuosos para liberar al carril bus: el último fue ordenar que los autobuses circularan en sentido contrario al resto de los vehículos. La medida se retiró por la cantidad de accidentes que se produjeron. Los comerciantes de esta zona nunca han tenido que convivir con un bordillo, ya que aquí no fue colocado en 1988. Por eso, la mayoría se encoge de hombros y responde que no sabe cuando se le pregunta qué le parece la medida. Ahora bien: los dueños de tiendas (en especial de bares) se preguntan: ¿cómo se hará la carga y descarga? Actualmente, como los espacios habilitados para esta operación (plazas enclavadas a la derecha del carril-bus) están siempre ocupadas por coches mal aparcados, los camiones y las furgonetas paran en el carril de la EMT. Si el autobús pasa, se desvía y aquí paz y después gloria. ¿Qué pasará con el bordillo de aleta de tiburón?

Javier Conde, director gerente de Movilidad del Ayuntamiento, lo tiene muy claro: "El carril que les prohíbe pararse ya lo tienen ahora. Su situación no cambia, salvo que si utilizaban el carril de manera incorrecta, entorpeciendo el paso a miles de usuarios de la EMT, a partir de mayo no lo podrán hacer. La carga y descarga se hará en los espacios especiales habilitados para ello, que es donde deberían hacerlo en estos momentos. El hecho de que la carga y descarga se realice ahora en lugares no apropiados, como el carril-bus, es también un elemento más a considerar para proteger al carril bus".

- El camino de las ambulancias. Una mujer mayor, vecina del paseo de las Delicias, aseguró el miércoles que estaba de acuerdo con el plan del Ayuntamiento. "Si el autobús va mejor...", explicaba. Eso sí. Mientras decía eso le asaltó una duda: "¿Qué pasa con las ambulancias?"

El Ayuntamiento responde que las ambulancias y los vehículos de emergencia en general pueden circular "siempre por donde consideren más adecuado y, por supuesto, por el carril-bus si el conductor entiende que en más rápido en un momento dado".

- ¿Qué pasa con las personas mayores?

Eugenio González Oyagüe, encargado de la camisería Best, en la calle de Serrano, ya estaba allí cuando, hace 15 años se instaló enfrente de su tienda el bordillo de Medel. Por eso "desde mi experiencia", dice, augura un buen número de problemas para los comerciantes "y para los vecinos". Y añade: "En este barrio hay muchas personas mayores, que se mueven con dificultad. ¿Qué pasa con ellas".Otros muchos vecinos de esta calle se hicieron la misma pregunta.

Conde tiene la respuesta: "Si se pretende apear o recoger a una persona con movilidad reducida -no todos los mayores lo son- se podrá introducir en el carril bus por el punto más cercano al lugar donde pretende detenerse y posteriormente abandonarlo también por el punto más cercano que se lo permita".

- ¿Qué pasa si llevo una lavadora? Los vecinos también tienen otra cuestión que les reconcome: ¿Qué pasa con los conductores que quieren descargar un voluminoso paquete ante su casa? ¿Y si los bultos son pesados? ¿Pueden parar en el carril-bus? ¿Al menos un momentín?

El equipo de Gallardón municipio aquí es tajante y responde utilizando el ejemplo de la lavadora: "Los bultos no son una causa para usar el carril-bus. En este caso se deberá aparcar o estacionar debidamente el vehículo y posteriormente hacer el traslado con los medios que fueran necesarios. No se puede siempre aparcar enfrente del comercio correspondiente o el domicilio deseado. ¿La entrega de una lavadora? Pues el camión o la furgoneta encargados del reparto deberá estacionar correctamente, fuera del carril-bus, y trasladar el electrodoméstico o el objeto en cuestión con los mismos medios que si hubiera invadido incorrectamente el carril-bus, probablemente desde más lejos pero, eso sí, sin entorpercer el resto de la circulación".

- ¿Y si hago una mudanza? El miércoles pasado, dos hombres cargaban muebles en una furgoneta en el paseo de las Delicias. Por supuesto, en el carril-bus. No tenían ni idea del proyecto del bordillo del Ayuntamiento. Al enterarse de que las calles se iban a poblar de bordillos separadores pusieron cara de espectador del Exorcista y se preguntaron en voz alta qué iba a ser de ellos.

¿Podrán estos profesionales instalar sus furgonetas (o sus modernos camiones con plataforma) en el carril-bus para trabajar? ¿Podrá el ciudadano común parar su coche o su furgoneta para hacer por su cuenta una mudanza?

El Ayuntamiento responde: "Para realizar las mudanzas ya es necesario actualmente haber obtenido una reserva de espacio o tener la oportuna autorización municipal. En el caso de que, vista la solicitud correspondiente, no pueda realizarse sin invadir el carril-bus, puntualmente se podrá autorizar el uso del carril-bus de forma planificada, señalizada y, si fuera necesario, con presencia del agente de autoridad para garantizar la fluidez del tráfico durante el tiempo de la operación solicitada".

- ¿Y si no hay acera de enfrente? González Oyangüe, el encargado de una camisería de la calle de Serrano, pronostica que, una vez colocado el bordillo, los empleados de su tienda -"y el resto de comerciantes"- llevarán a cabo las labores de carga y descarga en la acera de enfrente, cortando el carril de la izquierda, tal y como ocurrió hace 15 años.

También la acera de enfrente será utilizada por muchos vecinos que quieran parar el coche en línea con el portal deseado. Pero ¿y si no hay acera de enfrente? Los vecinos del paseo de Infanta Isabel, cerca de la glorieta de Atocha, donde también se va a instalar el separador, cuentan con una acera de enfrente especial: no es el reverso de la calle, con los coches circulando en otro sentido, como en la mayoría de las calles. Aquí, la acera de enfrente es la estación de Atocha. Por eso, se preguntan si pueden parar.

El Ayuntamiento también es aquí explícito: "En un caso como éste los usuarios de la vía deberán buscar la calle transversal o la más cercana para parar el vehículo de forma correcta, sin detener el automóvil en el carril-bus".

- ¿Es peligroso el bordillo? Los portavoces de las asociaciones mayoritarias de taxistas se han manifestado a favor de la medida. Pero hay taxistas, como Teodoro Muñoz, de 53 años, que consideran que la principal pega del bordillo es su peligrosidad. "Siempre es malo poner un objeto en la vía pública", dice. Eladio Núñez, presidente de la Asociación Gremial del Taxi, recuerda que hace 15 años muchas personas se subían al bordillo, en postura propia de equilibrista, para reclamar, a mano alzada, los servicios de un taxi. ¿Es tan peligroso?

Conde, portavoz del Ayuntamiento, considera que se han tomado todas las precauciones necesarias para que esto no ocurra. Para eso, el separador cuenta con un diseño redondeado: "Circulando con las velocidades reglamentarias y respetando las normas de circulación, ningún vehículo debería tener un peligro especial de accidente debido a un elemento de mobiliario urbano como una acera, una mediana o un separador". En todo caso la variable de seguridad ha sido determinante a la hora de diseñar este separador. "Precisamente el hecho de no tener aristas vivas y la imposibilidad de que una persona pueda subirse encima está pensado para evitar los posibles accidentes de motocicletas y atropellos de peatones que usan indebidamente la vía".

- ¿Y las motos? Los vecinos de la calle de Serrano recuerdan que el bordillo de Medel causó muchos accidentes, sobre todo de motos. El Ayuntamiento confía en que esta vez no ocurra lo mismo: "Una de las novedades de este nuevo carril-bus es que está abierto también para las motocicletas y por él podrán circular precisamente para su seguridad. Protegidos por el separador, no tendrán la amenaza del resto de vehículos, que es lo que más situaciones de peligro supone para las motos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004