Por el escenario de la Unidad Móvil número 10 de Radio Nacional de España fueron desfilando ayer propuestas nuevas y figuras establecidas: desde Hablando en Plata a Los Verdaderos Creyentes de la Religión del Hip-Hop, pasando por Flowclóricos, Payo Malo o Chulito Camacho.
Ya se sabe que el hip-hop difícilmente sostiene recitales largos, pero aquí se trataba de soltar uno o dos temas. Y todos se desempeñaron con bravura, a pesar de la hora y el frío.
No hubo momentos muertos, aunque el camión radiofónico y sus alrededores fueran un bendito caos, una multirracial aglomeración de artistas, hijos de artistas, técnicos, promocioneros y amigos que generaban un embotellamiento sufrido sin malos modos, habida cuenta de la imposibilidad de montar camerinos y demás instalaciones. Para los acostumbrados a las rencillas y zancadillas que surgen en eventos equivalentes del rock, el clima de concordia y colaboración resultaba envidiable, y más tratándose de un show en el que nadie cobraba.
Jotamayúscula lanzaba sus famosas coletillas de lo de "el espectáculo radiofónico más grande del mundo" y las invocaciones a que "la familia" agitara las manos en el aire. Aparte de las bases pregrabadas y los scratchs sobre vinilo, se sumaban ocasionalmente un guitarrista eléctrico y un cajonero.
La presencia del cajón, instrumento emblemático del flamenco contemporáneo, recordaba que algunas de las más fructíferas creaciones del rap en España son el resultado de la integración de elementos flamencos, una ocurrencia obvia pero no siempre bien aceptada o entendida.
El grupo más aclamado fue La Excepción, el trío del barrio de Pan Bendito que reivindica que en su dieta musical entren, aparte del hip-hop, Rosendo o Ketama. Esa agrupación de payos-y-gitanos despierta automáticamente el cariño del respetable. Pero se encontró con problemas en los micrófonos y no pudo escucharse mucho más que sus gritos de "¡Vamos, chacho!".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004