El grupo austriaco ATB, comprador de la empresa de bienes de equipo Babcock Borsig España, ha confirmado a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) que no tiene mayor interés por sus dos únicas filiales, Isotron y Babcock Montajes, que emplean a casi 100 personas. Estos trabajadores tienen garantizado el empleo en las mismas condiciones que el resto de empleados de la firma vizcaína, ya que han sido incluidos en el plan general para reflotarla. ATB, que firmó el viernes la compraventa del 100% de las acciones de la compañía con sus hasta ahora dueños alemanes, tras recibir la autorización del Consejo de Ministros, deberá consultar con la SEPI antes vender ambas filiales.
La SEPI confirmó la semana pasada en una reunión con los sindicatos de Babcock que su papel actual pasa por garantizar las condiciones de la privatización que se acordaron hace dos años: garantía del empleo por un lustro y desarrollo de un plan industrial.
Isotron, con sede en Asturias, está especializada en equipos eléctricos de control, mientras que Babcock Montajes, en mejor situación económica, se dedica a la instalación de complejos industriales. Ya hace tres meses se planteó que ambas filiales fuesen compradas por la constructora ACS, que en el último momento desistió de la operación por ajustes internos. El grupo austriaco quiere que Babcock Borsig España (BBE) cuente con una entidad propia y autonomía de gestión y centre su actividad en los terrenos de la ingeniería energética, industrial y medioambiental.
Desde España, la empresa será responsable de todos los productos del grupo para el mercado ibérico, considerado uno de los de mayor crecimiento potencial, tanto en equipamiento energético como medioambiental, así como para los mercados norteafricano y latinoamericano.
La venta se encuadra en las negociaciones que el grupo austriaco iniciará en los próximos días con los sindicatos para reducir la plantilla en 250 trabajadores. Si bien la SEPI garantizó durante el proceso de venta el empleo por cinco años y jubilaciones en iguales términos que las de hace dos años, momento en que se privatizó la compañía a la alemana Borsig, el resultado final depende de la negociación entre centrales y empresa.
Los dos sindicatos mayoritarios son UGT y CC OO, ambos presentes hasta hace una semana en el Consejo de Administración. La tercera fuerza es ELA. La posición de las federaciones sindicales ha sido más proclive a la venta a ATB que la de sus secciones en la planta, particularmente en los casos de UGT y de ELA.
El presidente de la SEPI, Ignacio Ruiz Jarabo, cree que cuanto más fondos se dediquen al ajuste laboral menos quedarán para la propia sociedad. La SEPI, ya con la autorización del Consejo de Ministros, volverá a inyectar las ayudas por 104 millones de euros que congeló por la suspensión de pagos de Borsig a los ocho meses de la privatización.
ATB planea relanzar las ventas en más de 150 millones de euros hasta 2008. El acuerdo, firmado la semana pasada, se cerró con el pago de 100.000 euros por el 100% de las acciones, hasta ahora en poder de la alemana Borsig, y el reconocimiento de que la transferencia de 1,7 millones de euros de Babcock a su matriz fue correcto. Los días previos a la privatización, la firma germana, con el propósito de obtener más dinero por la compañía española, señaló que contaba con dos nuevas ofertas: una de la noruega Enviroarc y otra de la mexicana Ultramar. Tras una fuerte presión sindical y de la SEPI, la operación se cerró con ATB como se había acordado, pero no al precio simbólico de un euro como también se había pactado.
La sociedad pública vendió la firma a la compañía alemana a fines de 2001. Todo el proceso de saneamiento y privatización de Babcock ha costado a las arcas públicas 1.274,15 millones de euros.
El grupo ATB, del que son propietarios al 100% los empresarios austriacos Mirko Kovats y Christian Schmidt, centra su actividad, además de en la ingeniería energética o medioambiental, en el mercado de la ingeniería de máquinas herramienta y la construcción de motores eléctricos. Su volumen de negocio consolidado -cifra provisional- alcanzará los 640 millones de euros en 2003. La compañía tiene su sede en Viena, tiene 3.500 empleados, y opera en los mercados europeo, asiático y norteamericano.
Kovats y Schmidt controlan además el 19,05%o de la empresa de ingeniería Va Tech, lo que les convierte en sus socios de referencia. Va Tech cotiza en la Bolsa de Viena, factura 4.000 millones de euros y cuenta con unos 17.000 empleados.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2004