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Jaime Bayly narra un amor "hermoso y brutal" en 'El huracán lleva tu nombre'

Los escritores deben ser "revulsivos y sediciosos", afirma el autor

Irreverente, atrevido y provocador se muestra Jaime Bayly (Lima, 1965) en El huracán lleva tu nombre (Planeta), donde cuenta una historia de amor "hermosa y brutal" de un presentador de televisión que se enamora de una mujer y de un hombre al mismo tiempo. El escritor se ha servido de sus recuerdos y de su propia experiencia para narrar los encuentros y desencuentros de tres personajes que aman con pasión.

La nueva novela de Bayly retoma la historia de No se lo digas a nadie y La noche es virgen para descubrir la doble vida de Gabriel, famoso presentador de un escandaloso magacín de la televisión peruana. Bayly señaló ayer en Madrid que en su nuevo trabajo hay una vuelta a sus raíces, a sus libros anteriores. "Es la novela que más trabajo me ha costado escribir y la que más miedo me ha dado, Pensé que no sería capaz de hacerla. Es la más ambiciosa y aquella en la que he trabajado más intensamente

".

El escritor peruano sospechaba que iba ser muy laborioso escribirla porque "muchos fantasmas del pasado iban a cobrar vida. Ha sido doloroso, liberador y, a ratos, incluso divertido".

Jaime Bayly reconoce que hay mucho de sí mismo en El huracán lleva tu nombre. "En esta novela he tomado prestado mucho de mi propia experiencia, recuerdos de mi vida.La materia prima sobre la cual he novelado ha sido una historia de amor hermosa y brutal que me tocó vivir. No es una historia de amor con final feliz, pero hay tanta pasión como autodestrucción, es una historia muy romántica y muy tóxica. Había mucha rabia contenida y no sabía hasta qué punto debía o no escribirla, pero llevaba demasiado tiempo batallando con ella".

Para este autor, la literatura debe romper moldes y corsés, cuestionar lo incuestionable. Según Bayly la literatura se nutre de conflictos y hace bien en atreverse a abrir armarios y ver lo que hay escondido dentro. "Un escritor tiene que ser revulsivo, sedicioso, aunque luego mucha gente se escandalice", sentencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 2004