Decenas de miles de funcionarios del Reino Unido iniciaron ayer una huelga de dos días en demanda de un aumento de salarios, en el mayor paro de trabajadores de ese sector británico en más de una década. El Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales, convocante de las movilizaciones, estima que la huelga será seguida por unos 90.000 trabajadores.
Esa asociación sindical denunció que muchos empleados ganan menos de 15.000 euros al año y que 20.000 funcionarios del Ministerio de Trabajo se ven obligados a reclamar las ayudas que ellos mismos administran porque sus salarios son demasiado bajos.
La huelga retrasará los pagos de los seguros de desempleo y las pensiones y perjudicará en general a todos los beneficiarios de ayudas sociales. Pero la movilización también afecta a muchos otros trámites administrativos. Ha impedido, por ejemplo, la celebración de exámenes de conducción en Inglaterra, Escocia y Gales, y ha forzado el cierre de algunas oficinas de búsqueda de empleo, entre otros problemas.
La decisión de convocar la huelga se tomó a mediados de enero, después de consultar a casi 90.000 empleados públicos, que la aprobaron por mayorías superiores al 50%. Las negociaciones con los sindicatos las lleva el Ministerio de Trabajo, cuyos responsables aseguran que han ofrecido una subida salarial media del 5% y consideran que la huelga es "indefendible".
Mark Serwotka, secretario general del Sindicato de Servicios Públicos, indicó que "los salarios bajos son endémicos entre el funcionariado" y que los funcionarios "ya no están dispuestos a aceptar salarios de pobreza". Serwotka añadió que existe un profundo malestar en el sector "porque la gente está trabajando constantemente, horas excesivas para cumplir con el trabajo porque no hay suficientes empleados".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 2004