El Puerto de Pasajes roza el límite de su capacidad máxima. En 2003, alcanzó un tráfico de mercancías de 5,9 millones de toneladas, un 10,3% más que el año anterior, en el séptimo ejercicio con crecimientos acumulados. La Autoridad Portuaria considera que este volumen de actividad coloca a la dársena guipuzcoana al borde del "colapso, muy cerca de su techo", afirmó ayer su presidente, José Ignacio Espel, quien insistió en que "el futuro del puerto pasa por su ampliación en el exterior".
Pese a las "limitaciones físicas" del puerto, en Pasajes se manipularon en 2003 un total de 3,9 millones de toneladas de productos siderúrgicos, 914.000 toneladas de productos energéticos y 309.000 automóviles, entre otras mercancías. La actividad portuaria generó una facturación récord de 14,5 millones de euros (un 7,8% más que en 2002) y unos "modestos" beneficios de 600.000 euros. La dirección del puerto atribuyó el aumento de la actividad a la "rapidez y coordinación de los agentes implicados en la carga y descarga de la mercancía". El año pasado recalaron 1.718 buques, un 5,2% más.
Tanto Espel como el director del puerto pasaitarra, Rafael Segura, apostaron por construir una nueva dársena a mar abierto junto a la bocana del actual recinto portuario. El futuro puerto exterior, cuyas obras nunca comenzarán antes de 2005, precisará una inversión de 725 millones de euros. Se trata de crear 2.650 metros lineales de atraque y 232 hectáreas de superficie explanada en las faldas del monte Jaizkibel. El anteproyecto se halla a la espera de que Puertos de Estado emita, previsiblemente antes de junio, un informe definitivo favorable a su ejecución.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 2004