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Crítica:ESTRENOS

Desconexión de neuronas

Ni el más mínimo sentido del ridículo. Han pretendido hacer una película para chavales de palomitas, refresco, risotada y a otra cosa mariposa, pero se les ha olvidado que aunque éstos desconecten las neuronas al entrar a la sala, eso no les convierte en absolutos imbéciles. Josecho San Mateo, que dirigió la no del todo desdeñable Báilame el agua, desperdicia lo conseguido con este producto a mayor gloria de la exaltación del tópico.

Cierto que hay algún jefe que sólo busca una becaria buenorra a la que llevarse al huerto; que hay gente dispuesta a calentar al más pintado para conseguir un contrato. Pero es que el guión parece escrito por la becaria que sólo busca que el color de sus uñas conjugue con el del bolso. El asunto pintaba fatal con la onírica secuencia de los esclavos de África, con la escena de la protagonista masturbándose en la ducha con la camisa de su amado, pero la aparición ¡del príncipe Felipe! salvando a la chica de una muerte por ahogamiento y concediéndole una entrevista que después le permitirá ser presentadora de informativos es ya la monda.

DIARIO DE UNA BECARIA

Dirección: Josecho San Mateo. Intérpretes: Daniela Costa, Ramón Langa, Unax Ugalde, Carola Baleztena. Género: comedia. España, 2003. Duración: 102 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de febrero de 2004