El francés Jean-Ciryl Robin, del equipo Fdjeux.com, medalla de bronce en el Mundial de fondo en carretera de Verona, en 1999, afirmó ayer en France Soir que hay una gran diferencia entre los corredores franceses y los de otros países porque la mayoría de sus compatriotas no se dopan. "Creo que en Francia el 70% u 80% no lo hacen, pero sospechamos cuando vemos a un extranjero hacer un número increíble en una carrera", afirmó. "Por ello muchos se limitan a correr las pruebas de la Copa de Francia, donde el nivel es más bajo porque hay menos dopados", dijo.
Robin, escalador, corrió dos años como aficionado, de 1988 a 1990 y empezó como profesional en el Castorama en 1991, hasta 1994. Después siguió en el Festina (1995-1996), US Postal (1997-1998), La Française des Jeux (1999),Bonjour (2000-2001), antes del actual Fdjeux.com desde 2002. Aparte de su tercer puesto en el Mundial de 1999, otros puestos destacados suyos han sido: 5º del Dauphiné-Libéré de 1994 y 3º en 1997, 9º del Giro en 1996 y 6º del Tour de 1998.
Robin, alto, de 1,79 metros, para sólo 63 kilos, siguió con su sinceridad: "Hay muchachos que no hacen trampas porque han tomado conciencia del problema y otros que continúan y eso crea dos niveles diferentes", señaló Robin para el que el caso Cofidis muestra que el ciclismo está "peor que en 1998", cuando apareció el caso Festina. "He empezado a sentir vergüenza de ser corredor. Al igual que tras el caso Festina nos señalan con el dedo, nos tratan de dopados o de drogados desde los coches", aseguró. Robin incluso contó que tras una conversación con Jean Marie Leblanc, director del Tour sobre ello, éste hizo unas declaraciones calificando a los ciclistas de "llorones".
En cuanto a las modalidades de dopaje, dijo: "Hay ciclistas que se apañan por si mismos, pero junto a ellos hay un dopaje de alto nivel, de alta gama, que es el que nos reserva el futuro", concluyó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de febrero de 2004