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CARTAS AL DIRECTOR

La tregua de ETA/1

Como catalana, rechazo categóricamente el regalo-bomba que ETA nos ha colocado, y expreso a todas las gentes que viven en España mi solidaridad con ellas: la población catalana no quiere ningún privilegio, y menos de este tipo.

También quiero expresar mi apoyo al president de la Generalitat y a su Gobierno en estos momentos difíciles, y recordar las hermosas palabras de lealtad institucional y de rechazo a la actitud de Carod pronunciadas por Maragall el pasado domingo.

Le pido al pueblo español que ETA no condicione su voto como lo intentó hace cuatro años, cuando mató para dar lugar a un Gobierno nefasto para la unidad y la vertebración de España: nunca Cataluña y España han estado tan distanciadas como ahora.

A Carod y a ERC les exijo que estén a la altura de las circunstancias por el bien de Cataluña: si ello supone la muerte política del primero, le recuerdo que cometió, como mínimo, un gran error político que no debe pagar todo el país (después de todo, ¿por qué hemos de creernos el comunicado de ahora, y no el de hace unos días en que ETA dijo que no había habido ningún acuerdo con Carod?). Puede consolarse de que ETA, al menos, no le ha matado físicamente.

Una última reflexión: el mensaje-bomba (Maragall dixit) va dirigido contra el propio Carod, contra su partido, contra Cataluña y sus instituciones, y contra Zapatero. ¿Quién sale beneficiado? ¿Seguirá llenándose la boca con el antiterrorismo, a la vez que se beneficia de las acciones de ETA?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de febrero de 2004