El autor y director teatral Alberto Miralles falleció ayer en el Hospital de Madrid, de la capital de España, a los 63 años, a causa de un tumor en el pulmón. Nacido en Elche (Alicante) en 1940, entre sus obras más destacadas se encuentran Manzanas azules, higos celestes; El trino del diablo, Píntame en la eternidad, Juegos prohibidos, Comisaría especial para mujeres o El siglo de oro tabernario.
Miralles fue en su juventud creador e impulsor del grupo Cátaro, del que salieron profesionales como Mercedes Sampietro o Jeaninne Mestre, entre otros. El grupo pretendía abordar una manera de hacer teatro que implicara una forma de vida y que buscara un espíritu comunitario con el que influir para que la sociedad fuera más solidaria. Para ello trataban de enfrentar al espectador con grandes tragedias provocadas por el hombre en la historia contemporánea.
Miralles, que vivió en Barcelona hasta 1976, donde se licenció en Filología Románica y se tituló en la Escuela Superior de Arte Dramático, se trasladó posteriormente a Madrid, lo que supuso la desaparición del grupo Cátaro. Una vez en la capital española alternó sus labores escénicas como autor y director con la publicación de artículos en numerosos medios, cuentos y ensayos como Nuevos rumbos del teatro (1973), Nuevo Teatro Español, una alternativa social (1978) y La dirección de actores en cine (Cátedra, 1979), donde resume sus clases impartidas por aquella época en Madrid. Su permanente actividad también le llevó a dar clases de teatro y ser uno de los fundadores de la Asociación de Autores de Teatro de España. También era conocida su labor como novelista. En este terreno, su obra Mi país es tu piel fue finalista del Premio Plaza y Janés en 1989.
Entre otros galardones poseía el Premio Nacional Universitario (1962); Premio de Teatro Breve de Valladolid (1982) por Céfiro agreste de Olímpicos embates, y premio SGAE de Teatro (2002) por Los amantes del demonio. Sus últimas obras representadas fueron Okupas en el Museo, con dirección de Ricard Salvat y traducción de María José Ragué, profesional con la que tuvo una larga relación profesional, y Hay motín, compañeras, en el teatro Fígaro de Madrid.
Su última obra publicada, Los amantes demonios, habla sobre ETA y el terrorismo, y lo hace a través de unos personajes muy bien dibujados y con una estructura dramática innovadora. Su última obra escrita, Presidenta, es una farsa divertida con contenido político. En ambos textos aparece algo que Miralles afirmaba constantemente: "El teatro ha de ser siempre político e incidir en la sociedad".
Casado con Carmen Hierro y padre de Alberto Miralles Hierro, su capilla ardiente está instalada en el tanatorio de la M-30, desde donde partirá, a las 14.00, al crematorio de la Almudena para ser incinerado.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004