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OPINIÓN DEL LECTOR

Carta a Zapatero

Nos felicitamos por que haya incluido en su programa un capítulo dedicado a la educación. Pero nuestra sorpresa va en aumento a medida que leemos los proyectos que pretende llevar a cabo. ¡No está hablando de este país, ni de esta autonomía!

Un buen número de profesores nos sentimos impotentes ante la progresiva liberalización de la enseñanza pública y la consiguiente perversión de los valores de pluralidad y vertebración que deberían serle propios. Nos promete la apertura de todos los centros a la localidad en horario no lectivo. ¿Sabe usted que se puede llegar al extremo de solicitar la apertura de un IES por las tardes para que puedan arreglarse goteras que en horario lectivo venimos soportando desde hace tiempo? ¿Habría que abrir por la noche para que la sustitución de profesores en baja laboral no se demore más de dos semanas?

El uso de ordenador, ¿va a evitar que desaparezca el analfabetismo funcional de una buena parte de nuestros alumnos?

¿Sabe que la inmensa mayoría del profesorado de la ESO en Andalucía hemos rechazado por antipedagógicas las fechas para realización de exámenes extraordinarios en la ESO que ha decidido la consejería sin atender las razones de sindicatos y profesores? ¿Sabe que la inmensa mayoría de profesores de la ESO hemos visto razonable y necesaria la supresión de la promoción automática que regula la LOCE? ¿Sabe que de facto en la mayoría de IES los alumnos de 4º de ESO se agrupan en "buenos" y "con escasas posibilidades de titulación y estudios superiores", como mal menor ante la necesaria salvaguarda del derecho a estudiar de los alumnos de mayor ambición intelectual y ante la imposibilidad de reconducir la actitud, por consiguiente también la aptitud, de alumnos que manifiestan claramente su nula disposición y escaso respeto a cualquier quehacer intelectual?

Los itinerarios que propone la LOCE no pueden rechazarse sin más, por puro maniqueísmo político. Señor Zapatero, nos ha impresionado su manifiesto de prioridad a la enseñanza. Pero, por favor, aterrice en las carencias y dificultades de este delicado trabajo. Le sugerimos que deje por un momento la asesoría de los notables y se arrime un poco más a los 'suficientes'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004