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LA CRÓNICA | ELECCIONES 2004 | Andalucía

Los 'totalitos'

En la campaña que eligió al Parlamento de Andalucía de 1996, en la que el PP partió por primera y única vez en la historia de las elecciones autonómicas de favorito, hubo una frase que hizo fortuna en unas de las caravanas de periodistas que seguía a uno de los aspirantes a la presidencia de la Junta. "Sería menester que el candidato diera un totalito". En el lenguaje periodístico de la televisión el "total" es el equivalente al "titular" en los medios escritos y al "corte", en los radiofónicos.

A los candidatos que hoy en día corretean por Andalucía de punta a cabo no les hace falta que ningún asesor les recuerde que tienen que dar un total. Cada jornada de campaña está programada con días de antelación y, por lo tanto, también los discursos noticiosos que quieren poner ese día en circulación. Pero, quizás, sería oportuno que los pretendientes a presidir el próximo Gobierno de los andaluces quebraran la querencia de regalarles los oídos a las personas que llenan los recintos en actos sectoriales programados por sus equipos electorales.

Si hay un acto de mujeres el mensaje en torno a la paridad va de suyo, cuando lo pedagógico sería defenderlo en un auditorio con hombres y explicarles, como si fueran niños, en qué consiste el reparto de las tareas domésticas. Por ejemplo: "Recoger la mesa no consiste en trasladar los platos del comedor al poyete de la cocina, sino colocarlos en el lavaplatos, girar el programador y cuando termine, ponerlos en su sitio".

A los sindicalistas podría recordárseles que en la también periférica Finlandia (ejemplo de la segunda modernización de Andalucía) la productividad está íntimamente ligada, aunque no sólo, a las horas de trabajo y que en el país escandinavo los festivos no llegan a la media docena de jornadas, mientras que en España está estipulado en 14 días, si es que no se arañan más días al calendario para hacer puente. Y a los empresarios, evocarles que el crecimiento económico exige racionalidad laboral y medioambiental.

En lo que llevamos de campaña, los candidatos se han atenido al guión y no ha habido sorpresas en el quién, el qué, el dónde y el cuándo. Aunque tal vez sí en el cómo. Teófila Martínez, en un acto con jóvenes, se remitió a cuando todos éramos chicos y veíamos una de las miles de reposiciones de Chanquete. Cacofónicamente afirmó: "Otra Andalucía es posible porque estamos preparados para hacer posible lo que para otros es imposible". Manuel Chaves, en su línea, prometió chequeos a las personas de más de 65 años para detectar "el cáncer de colón". Diego Valderas se sumó a la petición del voto útil al reclamar la necesidad de "gobernar con la fuerza de la izquierda para hacer políticas de izquierdas y para derrotar a la derecha". Y Antonio Ortega confirmó lo evidente con un desmentido, al asegurar que en el PA "hay absoluta unidad de acción".

De seguir esto así, los periodistas vamos a terminar como esos enviados especiales a una república africana en conflicto que describe Evelyn Waugh en su libro ¡Noticia bomba! y enviaremos mensajes cortos del tipo: "Mismo ayer. Stop. Seguimos candidato. Stop. Aquí frío polar. Stop". Pero afrontemos la campaña con optimismo y esperemos que el debate de mañana entre los aspirantes en Canal Sur nos haga cambiar los avisos. "Candidatos dialogan. Stop. Ofertas amplias. Stop. Primavera llegado. Stop. Seguiremos informando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004