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Signos

Infante registra desengaños en los poemas de 'La arena rota'

Eduardo Jordá, escritor mallorquín residente en Sevilla, acaba de publicar Lugares que no cambian en Alba Editorial. Jordá se adentra por lugares que le fascinan en los artículos y cuentos que integran el libro. Entrevista con el profesor y ensayista Alberto González Troyano, que describe los rasgos esenciales del Cádiz romántico en su último libro.

En 1997, José Infante (Málaga, 1946) obtuvo el premio Ciudad de Cáceres Patrimonio de la Humanidad por el poemario La arena rota, pero su publicación y difusión fueron muy deficientes. Una vez recuperados los derechos de este libro, el poeta ha decidido reeditarlo añadiéndole una nueva y abultada sección, que ha conformado al fin La arena rota... y otros poemas, recientemente lanzada por la colección Devenir.

El propio Infante explica que La arena rota "nació de una imagen real" que contempló en una playa de Huelva, en Mazagón. "Tras la lluvia, queda la arena muy dura y se rompe, y allí quise ver una metáfora: cómo se van rompiendo los sentimientos, las ilusiones, lo que todos los seres humanos tenemos en algún momento como ideales", explica. Esta idea original fue desarrollándose "de forma unitaria, no sólo en cuanto al estilo y la forma", según comenta el autor, y trató de mantener el mismo espíritu a la hora de soldarla con el apartado ... Y otros poemas.

Infante es autor de una veintena de libros, entre los que destacan Elegía y No, La nieve de su mano, El artificio de la eternidad, El don de lo invisible, Lo que queda del aire o Autobiografía del desconsuelo. A pesar de haber sido premiado con el Adonais, el Laurel Poético Ibn Al Jatib y el Costa del Sol de Periodismo, Infante siente que "el hecho de ser un poeta andaluz que vive en el exilio" le aísla en cierto sentido de su generación.

"Escuelas y capillitas"

"Y al mismo tiempo, me ha mantenido fiel a una serie de principios. Nunca me he dejado influenciar por las modas o determinados flujos que surgen de escuelas y capillitas, no he sido veneciano ni poeta de la experiencia. Creo que he conservado una voz personal, y el precio que pagas por eso es que no te incluyan en antologías ni en ninguna parte", lamenta.

No obstante, reconoce que su poesía "tiene, naturalmente, unos maestros". "Según pasan los años, hay poetas que te gustan y otros que dejan de gustarte. Pero soy fiel a San Juan de la Cruz, a algunos nombres del 27 como Cernuda o Aleixandre, a Pablo García Baena y a algún extranjero como Rilke, sobre todo en su manera de entender la poesía", afirma Infante.

Nada de lo dicho le impide regresar "continuamente" a su Sur natal ni sentirse andaluz al cien por cien. "En estos 30 años que llevo viviendo en Madrid nunca he dejado de frecuentar Andalucía. Definir qué es ser andaluz es muy difícil, grandes poetas como Cernuda lo han intentado y casi siempre sin éxito. Para mí es una filosofía, simplemente una manera de entender la vida", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004