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Impresiones de campaña | ELECCIONES 2004

De repente, el "momento económico"

Hasta ahora, el más feroz mitin contra la postal de la Comunidad Valenciana que ha cuajado el PP en estos años no lo ha hecho ninguno de los partidos de la oposición. Lo ha realizado la Cámara de Comercio de Valencia. Su informe sobre la realidad económica que atraviesan los sectores productivos tradicionales, y su debilitamiento en relación con la competencia de países emergentes, ha sido una carga de profundidad que ha sacudido al PP en la raíz.

Primero reaccionó la Generalitat, con la suspicacia de que se trataba de una maniobra urdida en y por el entorno del ministro de Trabajo para cargar el dato negativo sobre las espaldas de Francisco Camps y visualizar que el empeoramiento de las cosas era una consecuencia de su salida del Consell. O mejor aún: que entre llegar Camps y desbaratarse los sectores productivos había una intensa relación de efecto y causa. Y puede que más de un indicio apuntase en esa dirección, puesto que nunca antes en vísperas electorales la Cámara, dada la sumisión mostrada por la entidad al Palau de la Generalitat desde la entronización de Eduardo Zaplana, había suministrado un papel o un mohín que pudiera perturbar la nox dormienda de la oficialidad.

El lunes el propio ministro, candidato (y aspirante a la secretaría general del PP total, según un murmullo ya finalmente digitalizado) hizo el número de lo nunca visto con el informe, acaso porque hay asuntos que aunque golpeen primero a otro, acaban salpicando a todos. Aprovechó su reunión con miembros de la Asociación Valenciana de Empresarios, mientras Carmen Alborch visitaba cooperativas de cítricos con su melena de color naranja, y pese a manifestar que desconocía dicho informe, como si fuese un Schumpeter de Cala Finestrat, proclamó: "La veo [la situación de los sectores tradicionales] muy bien, con robustez, con fortaleza y con inmejorables posibilidades de futuro, aunque con las dificultades que conlleva cualquier momento económico". Y se fregó las manos.

Sin embargo, frente a esa salida torera y ampulosa (dijo "momento económico" como si se tratase de un principio acuñado por George Stigler en la Escuela de Chicago), cuyo único resorte argumental parece sólo sostenido en la necesidad de salir del charco con una declaración más emparentada con el lenguaje que con el discurso, el estudio, realizado por la Universidad de Valencia para la Cámara concluye que "el entramado empresarial valenciano se encuentra inmerso en una importante crisis". Y dice más: "No se trata de una crisis más, que antes o después pasará". Aunque es posible que ese derrotismo sólo sea propio de "infelices", porque aquí la capacidad crítica ya ha sido reducida a un desgraciado estado de ánimo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004