Tres psicólogos y un psiquiatra coincidieron ayer en manifestar ante el tribunal que la deficiencia mental del único acusado por el triple crimen de Benifallim, Francisco Gómez Simón, pudo condicionar su autoinculpación "por estrés o fatiga". Los peritos calificaron al procesado como una persona "sumisa y dependiente de órdenes de otros". Su patología le puede llevar a hacer "cosas desagradables para obtener el reconocimiento de los demás", apuntaron. De la misma forma, ante una situación "estresante" podría provocar en el imputado una reacción desproporcionada. Además, añadieron, el incriminado tiene capacidad para ocultar y disimular, posterior a sus actos.
Fuera de la sala, José María Sánchez, psiquiatra que examinó al enjuiciado en Fontcalent, cuestionó su autoría atendiendo a su déficit mental. No obstante, agregó: "Es incapaz de reproducir un croquis por referencias". Por otra parte, los tres médicos forenses señalaron que ante la gravedad de las lesiones de los fallecidos, "la sangre le tuvo que salpicar". El acusado fue visto en un bar una hora después de los asesinatos impoluto. Expertos de la Guardia Civil en incendios aseguraron que el fuego posterior de la masía fue intencionado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004