El consejo de administración de Renfe adjudicará hoy en una reunión extraordinaria, convocada a menos de dos semanas de las elecciones, un pedido de entre 32 y 40 trenes de alta velocidad (AVE), presupuestado en 850 millones de euros. El consorcio Talgo-Bombardier parte como favorito para hacerse con el contrato, que disputa con la alemana Siemens y el grupo intregrado por la española CAF y la francesa Alstom.
De acuerdo con fuentes sectoriales, los estudios técnicos de la empresa ferroviaria se inclinan por dar la parte del león a Talgo para la fabricación de trenes AVE, con capacidad para circular hasta 350 kilómetros por hora. Talgo-Bombardier y Siemens se repartieron al 50% el contrato para la construcción de los primeros 32 trenes de alta velocidad para la línea Madrid-Barcelona, en 2001, por 740 millones. En esa batalla ya quedó fuera la francesa Alstom, cuyos trenes circulan por la línea Madrid-Sevilla.
El contrato para los nuevos trenes AVE, destinados a cubrir las nuevas líneas en construcción (Córdoba-Málaga-Granada, Cádiz-Huelva y Madrid-Segovia-Valladolid), quedó pendiente de adjudicar la semana pasada, cuando Renfe repartió entre Alstom-CAF y Talgo-Bombardier tres contratos de suministro de 101 trenes regionales y lanzaderas de alta velocidad (hasta 250 kilómetros por hora), y de 10 composiciones para trenes hotel, por 1.400 millones. En este reparto, la mayor adjudicación en un sólo paquete de la historia de Renfe, quedó fuera Siemens.
CC OO abogaba el lunes pasado por un reparto del nuevo contrato de los AVE. Al sindicato le preocupaba la posibilidad de que Talgo, que acaba de presentar un ajuste de personal que afecta a 106 trabajadores, sea la beneficiada de la mayoría del pedido.
Por otra parte, el Tribunal Supremo ha condenado a Renfe a pagar 5.000 euros a la Confederación General de Trabajadores (CGT) por vulnerar el derecho sindical y de huelga de los trabajadores de la compañía en un paro que convocó el sindicato el 31 de enero de 2002, informa Ángel Zafra.
Además, un informe del Tribunal de Cuentas considera que la situación financiera de Renfe al cierre del ejercicio 2000 era "poco consistente" por el elevado endeudamiento y las pérdidas acumuladas, por lo que recomienda que el Estado cancele de forma parcial o total la deuda que mantiene con la compañía, de cara a la liberalización del sector ferroviario, que se iniciará en mayo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004