El ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, rechazó ayer "rotundamente" que se ponga en duda la identificación de los 62 militares españoles que murieron en el accidente del Yakovlev-42 el 26 de mayo de 2003 en Trabzon (Turquía). El Protocolo de examen de cadáveres, autopsia e identificación, incorporado al sumario que se sigue en Turquía, señala que 30 de los cadáveres estaban sin identificar pocas horas antes de su repatriación.
El ministro hizo estas declaraciones en la ciudad alicantina de Elche poco antes de asistir a una reunión con empresarios del calzado en calidad de candidato del Partido Popular al Congreso por esta provincia.
Trillo señaló que el equipo médico que se encargó de la identificación de las víctimas en Trabzon, cuenta con una "profesionalidad impecable", y explicó que dicho equipo estaba dirigido por el general Vicente Navarro, quien "ha desmentido punto por punto desde anoche [por la noche del lunes]" la información publicada ayer por EL PAIS.
En el equipo médico español, formado por cuatro médicos y dos enfermeros, no figuraba ningún forense, ya que la Sanidad Militar carece de esta especialidad.
El ministro resaltó que "el propio Gobierno lamenta que un asunto tan doloroso haya sido objeto de un tratamiento informativo tan poco riguroso y con muy poco respeto a la intimidad de los afectados y al dolor de las familias", e indicó asimismo que en la página web del Ministerio de Defensa se ha volcado "la totalidad del informe", y que el Gobierno, a través de la oficina del ministro Portavoz, "ha puesto a disposición de los medios de comunicación todas las declaraciones que estima necesarias". Por ello, concluyó: "No voy a polemizar con los medios". Y remitió a las declaraciones del general médico Vicente Navarro, quien aseguró el pasado lunes a EL PAÍS: "Siempre puede haber errores humanos, pero creemos que [la identificación] se hizo correctamente. Si hubiéramos tenido alguna duda, habríamos pedido pruebas de ADN", agregó el general Navarro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004