Marcos Bravo lleva tres meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde en 2003 ingresaron 111 lesionados en accidentes de tráfico. La mayoría, como Marcos, hombres jóvenes. Él considera que tuvo muy mala suerte. Pero siempre hay un roto para un descosido. Otros están mucho peor. Marcos puede hacer casi todo solo, pero 60 de esos 111 ingresados en 2003 presentan lesiones cervicales, así que la mayoría de ellos tampoco mueve los brazos. "Aquí te quedas impresionado, hay casos tremendos y todo el mundo tiene una historia; por las tardes nos juntamos en la cafetería y siempre acabamos hablando de lo mismo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004