Otro retorno a los clásicos. Es una tendencia recurrente en el flamenco actual, que parece encontrar inspiración en los mitos griegos. Esta vez es Penélope, la mujer de Ulises, quien sustituye el tejer y destejer de la espera por un tejer y destejer de bailes y sentimientos que van desarrollándose al compás de sonidos netamente flamencos.
Carlos Piñana, con Betancourt y Torres, han creado una música excelente para ser bailada, muy rica en pautas dancísticas que llenan tiempos y espacios sin soluciones de continuidad. Crean un ambiente musical idóneo para que el baile surja con aparente facilidad como principal elemento de expresión.
El ballet responde con disciplina a los estímulos sabiamente inducidos por Javier Latorre, en una coreografía imaginativa y con el marchamo de eficacia habitual en él. Latorre maneja a la perfección el lenguaje flamenco, que se polariza en dos grupos bien delimitados, el pueblo de Ítaca por una parte y el entorno de la heroína por otra.
Penélope
Ballet Español de Murcia de Carmen y Matilde Rubio. Coreografía: Javier Latorre. Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera, 1 de marzo.
La obra es hermosa y está realizada con inteligencia, culminando en un bellísimo paso a dos de los protagonistas y el júbilo colectivo derivado del reencuentro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004