Los plazos son cortos para todo el trabajo que hay que hacer para lanzar el Soyuz, explican los responsables de la base espacial europea, pero la ampliación de la oferta de lanzadores supone un futuro esperanzador para este centro, afectado en los últimos años por la disminución del número de lanzamientos.
La base, situada cerca del ecuador, con una extensión de 950 kilómetros cuadrados, está al oeste de la localidad costera de Kourou y es propiedad del Estado francés, a través del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES). Sin embargo, la Agencia Espacial Europea (ESA) paga dos tercios de los gastos de mantenimiento y participa en su gestión y la empresa Arianespace, un consorcio europeo, paga todos los gastos de los lanzamientos. La plataforma de lanzamiento de los cohetes rusos Soyuz y los edificios anejos se van a construir a 10 kilómetros al noroeste de las actuales plataformas -la del Ariane 5, de la que despegó el cohete con la sonda Rosetta ayer, y la ya abandonada del modelo anterior, el Ariane 4, que dejó de fabricarse el año pasado-. Para el nuevo Vega se va a reformar la ya histórica plataforma del Ariane 1, el primer cohete de la serie, situada en la misma zona.
Si Europa no cooperara con Rusia, Estados Unidos tendría el monopolio
La posibilidad de realizar vuelos tripulados no está descartada
La zona selvática desde donde se lanzará el Soyuz se encuentra actualmente en estado casi virgen y sólo se puede acceder a ella en vehículos todoterreno. La pasada semana fueron a visitarla los responsables de las agencias espaciales europea, rusa y francesa, el comisario europeo de Investigación y altos cargos de Arianespace, la empresa que comercializa los cohetes Ariane y que será igualmente la operadora de los Soyuz y los Vega. Era la primera vez que se reunían desde que el Consejo de la ESA aprobó definitivamente el pasado mes el programa por el que se lanzarán los cohetes rusos desde suelo francés. A cargo del programa está el ex astronauta francés Jean-Pierre Haigneré, marido de la actual ministra de Investigación francesa.
Fernando Doblas, delegado de la ESA en la Guayana Francesa, explica que la negociación de los acuerdos que han dado lugar a este programa ha sido laboriosa. Arianespace ha negociado con la agencia rusa un protocolo mediante el que se concretará el precio a pagar por cada cohete Soyuz puesto en la Guayana y por los equipos necesarios para el lanzamiento. Por otra parte Francia y Rusia han firmado un acuerdo para delimitar la responsabilidad internacional de Francia en los lanzamientos. Finalmente, el acuerdo marco, el más importante, es el de cooperación firmado por la ESA y Rosaviakosmos, la agencia espacial rusa.
Por un lado, en este documento se define el grado de control europeo sobre la posible evolución del lanzador ruso. Se establece igualmente una línea de cooperación para el desarrollo de futuros lanzadores. El dinero en juego asciende a 344 millones de euros, de los cuales Rusia no paga nada. Arianespace le paga a Rusia 121 millones de euros por la infraestructura de lanzamiento y por adaptar el lanzador a la condiciones de Kourou, especialmente en lo que respecta a la seguridad. "En Baikonur se lanza sobre la estepa deshabitada, mientras que aquí las etapas caen al mar y pueden suponer un riesgo para la navegación y para el medio ambiente", explica Doblas. Además, en Baikonur no existe el famoso botón que permite la destrucción del cohete si el lanzamiento se está desarrollando mal, por lo que hay que adaptar el lanzador ruso a ese mecanismo. El dinero europeo para Rusia se canalizará a través de un crédito, avalado por la Unión Europea. "Nunca se ha aceptado que el contribuyente europeo financie actividades rusas", asegura Doblas.
El contribuyente sí se puede preguntar qué gana la ESA con este acuerdo. "Muchas cosas", responde Doblas. "La cooperación con Rusia es muy importante. Arianespace gana en competitividad porque aumenta su parque de lanzadores, desde la mejor base espacial del mundo y puede acoplar mejor a sus clientes". El Ariane 5, el único que se fabrica ahora, puede lanzar hasta 6 toneladas a órbita geostacionaria (a 36.000 kilómetros de altura sobre el ecuador), y podrá lanzar 10 toneladas cuando entre en servicio el modelo más pesado. El Soyuz puede situar alrededor de 3 toneladas desde Kourou y el Vega podrá lanzar 1,5 toneladas, aunque sólo a órbita polar. Pero el contribuyente europeo también se puede preguntar por qué se dejó de fabricar el Ariane 4, que era un lanzador medio como lo es el Soyuz. Dejando aparte la imposibilidad de volver atrás, el hecho es que el Ariane 4, un cohete muy fiable que ha escrito una etapa muy positiva en la historia europea de los lanzamientos, resultaría mucho más caro por unidad que comercializar el Soyuz, según los cálculos hechos por los responsables de la ESA.
Y finalmente ¿qué gana Rusia? "Los rusos no han podido apenas poner satélites comerciales en órbita geostacionaria porque no tienen una base cercana al ecuador", contesta Doblas. "Desde Baikonur sólo se puede lanzar una tonelada y media. Y si Europa no hubiera querido el acuerdo, Rusia podría haberse ido a Estados Unidos. "Entonces estaríamos en una situación muy difícil porque EEUU monopolizaría la cooperación con Rusia", explica este experto. La empresa Sea Launch ya comercializa los cohetes rusos Zenith y el consorcio ILS ofrece los Proton. "EE UU está jugando a dos barajas, utiliza sus lanzadores, que son carísimos, para el mercado interno, que es muy grande, y ofrece los otros en el mercado internacional a precios más bajos, lo que perjudica al Ariane".
La llegada de los Soyuz, que con la cápsula del mismo nombre se utilizan para lanzar astronautas hacia la Estación Espacial, plantea la posibilidad de realizar vuelos tripulados desde el Centro Espacial Guyanés, especialmente si Estados Unidos, dentro de su nueva estrategia espacial, deja esta función para los cohetes rusos con el objeto de realizar menos vuelos con el transbordador espacial, que ya tiene fecha fija de defunción. "Es un elemento a tener en cuenta", explica Doblas. "Está previsto en el programa aprobado".
Por lo pronto, la torre de lanzamiento va a ser en Kourou más alta de lo necesario para los satélites, de forma que se pueda adaptar en caso necesario, y también en la configuración general de la zona se prevén posibles nuevos edificios. Aunque reconoce que por ahora se trata de especulaciones, Doblas recuerda que la ESA ha estudiado y demostrado la viabilidad de ir en el cohete ruso desde Kourou a la Estación Espacial. "Si el Soyuz queda como único vehículo para ir y venir de la estación, ésta serviría únicamente para la investigación de las reacciones humanas en largas estancias en el espacio, como preparación para vuelos a Marte, por ejemplo. En esas circunstancias, Europa podría entrar en el campo de los vuelos tripulados".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004