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LA POSGUERRA DE IRAK

Segundo ataque contra los santuarios chiíes

Los atentados de ayer en Kerbala y Bagdad se produjeron en el día clave de la festividad de la Achura, que conmemora el asesinato de Husein, nieto de Mahoma, a manos de sus rivales del califato Omeya en el año 680. Este hecho marcó un cisma -de ahí viene la palabra chií- en el islam que dura hasta nuestros días. La rama cismática, la chií, pasó a ser dirigida por una línea de imames, el último de los cuales -el número 12- desapareció y es esperado al final de los tiempos. La otra rama, la suní, siguió dirigida por los califas.

Husein está enterrado en Kerbala y su padre, Alí, yerno de Mahoma, en Nayaf, lo que convierte a estas dos ciudades iraquíes en los dos lugares más sagrados del chiísmo. El tercero es la mezquita de Kadhumiya, en Bagdad, porque allí reposan los restos de uno de los 12 imames.

Durante la Achura, cientos de miles de personas se golpean el pecho y la cabeza en señal de duelo por la muerte de su líder religioso y algunos vierten su sangre en señal de respeto, provocándose heridas en la espalda o en la cabeza.

Con los atentados de ayer y el del pasado agosto en Nayaf, donde fue asesinado uno de los principales líderes chiíes iraquíes, Mohamed Baqer al Hakim, los principales centros religiosos chiíes de Irak han sufrido atentados indiscriminados. El chiísmo iraquí es dirigido desde Kufa, a 10 kilómetros de Nayaf, por una escuela religiosa cuyo principal líder es el gran ayatolá Alí Sistani.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004