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El Gobierno surafricano ofrece asilo al presidente

Jean Bertrand Aristide está desde el lunes pasado en Banguí, capital de la República Centroafricana, adonde llegó junto a su esposa, su cuñado y dos guardaespaldas. No estaba claro anoche dónde pasará su exilio el depuesto presidente. Según el ministro de Comunicaciones centroafricano, Parfait Mbale, fue el propio Aristide, además de los Gobiernos de EE UU y de Francia, quien solicitó permiso para permanecer un tiempo en ese país.

En Suráfrica aún no se ha recibido una petición de asilo por parte de la comitiva haitiana, pero el viceministro de Relaciones Exteriores, Aziz Pahad, admitió que este país estaría dispuesto a recibir al ex sacerdote. "Si podemos ayudar, ayudaremos", dijo.

El Gobierno surafricano ha dado un curioso apoyo a Aristide en el último año. Thabo Mbeki fue el único jefe de Estado presente en las celebraciones del bicentenario de la independencia de Haití, a comienzos de este año, e incluso donó cerca de 100.000 euros para financiar las festividades. "La alternativa, los rebeldes, implica retornar al pasado, a los tontons macoute", dijo Pallo Jordan, presidente del comité de Relaciones Exteriores del Parlamento.

Para Suráfrica, que está por celebrar 10 años de democracia tras el fin del apartheid, la historia del pequeño país caribeño está llena de simbolismo, pues Haití fue la primera nación de población negra en acabar con la esclavitud y romper con el colonialismo.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, rechazó ayer las acusaciones de que marines estadounidenses habían secuestrado a Aristide y afirmó que éste partió al exilio "por su propia voluntad". La portavoz de Naciones Unidas, Marie Heuze, dijo que la ONU no tiene problema alguno con el modo en que Aristide dejó Haití. "Él renunció", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004