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Gallardón afirma que soterrará las vías férreas que hay en la capital

Inaugurada por segunda vez en 7 meses la Gran Vía de Villaverde

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta regional, Esperanza Aguirre, inauguraron ayer la Gran Vía de Villaverde, una avenida de 3,1 kilómetros construida sobre las vías del ferrocarril (que no han sido enterradas) y cuya primera fase ya inauguró el regidor hace siete meses. Ruiz-Gallardón prometió que soterrará, en esta legislatura, "todas las vías férreas en superficie" que pasan por Madrid.

La Gran Vía de Villaverde es, desde ayer, una larga avenida de más de tres kilómetros sostenida sobre pilares y que oculta, debajo, las vías férreas de las líneas de cercanías C-3 (Atocha-Aranjuez) y C-4 (Atocha-Parla), en el tramo que va desde la estación de Villaverde Alto hasta la de Villaverde Bajo. Técnicamente, las vías no han sido enterradas, porque eso habría resultado mucho más caro, pero sí quedan tapadas por esta ancha calle que tiene dos carriles por sentido para los coches, un carril-bici, plazas de aparcamiento y un bulevar peatonal en el centro, de 20 metros de anchura, con árboles, columpios, quioscos, bancos y fuentes.

La nueva avenida, que nace en la calle de Domingo Párraga (frente a la estación de Villaverde Alto), conecta la carretera de San Martín de la Vega y la M-40 con la carretera de Getafe, la de Toledo y la M-45. A lo largo de sus 3,1 kilómetros, se han construido seis rotondas, de las que parten las conexiones para unir los distintos barrios del distrito. La mayor parte de la avenida queda a ras de suelo, porque las vías férreas estaban ya a un nivel inferior, pero hay zonas en las que la Gran Vía debe elevarse, y en esos tramos comunica con sus dos orillas por escaleras y rampas.

Toda esta obra ha costado a la Comunidad de Madrid 92 millones de euros, casi un 50% más de lo que se presupuestó inicialmente. Los trabajos comenzaron en noviembre de 2000, cuando Ruiz-Gallardón era presidente del Gobierno regional, y han terminado ahora, 40 meses después y con Ruiz-Gallardón en la alcaldía.

El regidor y entonces presidente en funciones ya visitó Villaverde el pasado 7 de agosto para hacerse la foto inaugurando la "primera fase" de la Gran Vía, entre las avenidas Real de Pinto y de Andalucía. Ayer repitió paseo acompañado por Esperanza Aguirre y ambos dieron por culminada la obra entera. También asistieron al acto el consejero de Transportes e Infraestructuras, Francisco Granados, el de Educación, Luis Peral -que fue viceconsejero de Obras Públicas en el Gobierno regional presidido por Ruiz-Gallardón- y el concejal de Urbanismo, Pío García-Escudero.

El alcalde recordó que la Gran Vía de Villaverde es una reivindicación de los vecinos destinada a "corregir un error que data de los años cuarenta": el paso del ferrocarril partiendo por la mitad los núcleos urbanos. Las vías férreas "constituyen auténticas heridas que dividen distritos, municipios y ciudades", dijo. Y Villaverde es un distrito especialmente perjudicado por esto: todo su territorio queda al sur de la frontera de la M-40, y esa situación de lejanía de la capital se agrava por el problema de comunicación entre barrios que imponen las vías férreas.

Ruiz-Gallardón aprovechó para anunciar que el Ayuntamiento va a soterrar, en esta legislatura (antes de 2007), "todas las vías férreas en superficie" que pasan por Madrid, aunque no concretó plazos ni emplazamientos. Esas "heridas" de hierro en los núcleos urbanos son, según el regidor, causa directa del "fracaso escolar, la marginación, la delincuencia y la falta de comunicación" que padecen distritos como Villaverde.

Esperanza Aguirre insistió en que las vías del tren "han sido engullidas por el entorno urbano" en estos barrios, aunque admitió la importancia del ferrocarril, que "usan casi un millón de personas de la zona sur". "La eliminación de la barrera que suponía el paso del tren contribuirá al crecimiento armónico de Villaverde y solucionará los problemas de aislamiento que había entre el norte y el sur", auguró la presidenta de la Comunidad, informa Efe. Con la llegada del metro al distrito -prometida en su programa electoral- se completará "una de las obras más importantes de reequilibrio de Madrid", añadió.

Accesos sin terminar

El concejal de Izquierda Unida y vecino de Villaverde Julio Misiego calificó ayer de "acto electoralista sonrojante" la "reinauguración" de la Gran Vía, que "lleva años empantanada". "El Ayuntamiento ha hecho dejación constante", protestó, "como demuestra el hecho de que aún no estén realizados todos los accesos para vehículos y peatones", un hecho que confirmó ayer un portavoz de la Comunidad.

Misiego cree que esta circunstancia daría "vergüenza" a cualquiera menos al PP, al que "no le importa si la obra está hecha o no, si hay accesos o no, si funcionan las cosas o no". "El caso es sacarse la foto y buscar el voto, da igual que sea a costa de reinaugurar por enésima vez una obra incompleta", insistió el concejal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004

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