Me congratulo de que Félix de Azúa no crea que el nacionalismo consiste en privarse de Internet y hacer correr a los jóvenes por el monte. O de que, en caso de pensarlo, no lo exprese por escrito. Si se relee quizá descubra hasta qué punto ha podido dar esa impresión.
No voy a seguirle en juicios personales. Le seguiré leyendo con gusto y aprovechamiento. Y, por descontado, entendiéndole perfectamente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004