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Reportaje:

Atxaga regresa a los escenarios

El escritor presenta el viernes en el Teatro Principal de Vitoria 'Aitormena' con el cantante Gari

Bernardo Atxaga vuelve a los escenarios para recobrar, entre la memoria y la confesión, esa vertiente de su actividad creadora que ha estado siempre vinculada con la música. De momento, será una sola actuación, el próximo viernes (20.30) en el Teatro Principal de Vitoria. El poeta de Asteasu se presentará en el escenario con los músicos Gari y Nando de la Casa y el recitador José Goikoetxea en un espectáculo inédito que combina (y no mezcla) música y poesía, y que está producido por Gauekoak, el programa del Ayuntamiento de Vitoria dedicado a impulsar otras formas de ocio nocturno para los jóvenes, y por la revista Geu Gasteiz.

Cuando le propusieron la idea al autor de Soinujolearen semea, pronto le vino al recuerdo aquella aventura que fue Henry Bengoa Inventarium, una propuesta desconocida hace quince años en el panorama de las letras vascas, que combinó poesía, rock'n'roll y bares. A aquella experiencia se apuntaron también Ruper Ordorika, Alberto y Nando de la Casa. Al tiempo, en la memoria estaba la música de Hertzainak, el grupo vitoriano desde el que Gari dio vida a tantas noches de los últimos tres lustros. Para mantener el equilibrio entre poesía y música, faltaba un buen intérprete y Atxaga se acordó de José Goikoetxea, conocido por sus dotes para la recitación.

Así surge Aitormena (Confesión), un montaje escénico sencillo que aúna música y poesía, en un tiempo en el que no viven una relación muy intensa. "No hay que olvidar que lírica viene de lira, y que la poesía nació para ser cantada y de esta manera se ha conservado a lo largo de los siglos", recordó ayer Atxaga en la presentación del espectáculo.

El título del montaje se inspira en la conocida canción de Hertzainak que, según el escritor, le ha acompañado en tantos viajes a lo largo de América. "Coincidía que yo también tenía un texto titulado Aitormena, por lo que me pareció una buena referencia a la hora de ir preparando el encargo que me había pedido Gauekoak", explicó.

Aitormena es un espectáculo sobrio, que presenta textos inéditos de Atxaga ("salvo un par de ellos que aparecieron hace tiempo en un periódico", puntualizó el escritor) acompañados por música y canciones. "No tiene nada que ver con un concierto, se trata de una mera lectura. Eso es lo que queremos que sea, como el arroz es arroz. No me gustan los efectos especiales; es como echar mostaza a la carne mala para disimular. Quisiera resaltar que la palabra será la verdadera protagonista y el texto el que ponga la fuerza, sin necesidad de trapecio", aclaró.

En el principio, en esa reivindicación de la confesión (y, por tanto, de la memoria) estaba la nieve, como recordó ayer el autor de Obabakoak. "Pero, al final, quizás porque estamos ya un poco saturados, hemos ampliado la temática de los textos seleccionados".

Atxaga y Goikoetxea recitan, Gari también y canta, y Nando de la Casa pone la música a alguna canción recuperada como Egun finlandiar bat, que el poeta escribió para Hertzainak y que -otro guiño de la memoria-, era el colofón de aquel texto que se titulaba Aitormena.

Atxaga quiso reivindicar las virtudes de la palabra dicha en público, de la creación en directo. "Observo de un tiempo a esta parte que me interesan las lecturas en público por lo que tienen de reflejo de la vida cotidiana, con sus imperfecciones, tan lejos de la aséptica reproducción que dan las nuevas tecnologías".

Por eso, Aitormena comienza, mientras el público accede a sus butacas, con una grabación de la voz de Julio Cortázar leyendo algunos de sus textos. "A pesar de su dicción incorrecta, de las toses, de las repeticiones, en esa grabación se percibe la fuerza de la palabra poética", comentó el novelista, afincado desde hace varios años en la localidad alavesa de Zalduondo.

Quizá por esa querencia por el territorio de adopción, Atxaga insistió en su reconocimiento a los promotores de la iniciativa, el programa Gauekoak y la revista Geu Gasteiz. "Muchas veces no se hacen cosas porque nadie las promueve. Hay otras ciudades, en teoría mucho más vascas, que en el mundo del euskera están más paradas que Vitoria", comentó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004