En el Gobierno vasco dudan de que sea real la operación de alto, detención y explosión controlada de furgonetas con un par de supuestos etarras novatos que querían destruir algo de Madrid. Cito a Azkárraga, consejero de Justicia: a quien corresponde responder al desabrido y maleducado ministro de Justicia, Acebes, que al describir la acción citó a Carod Rovira; y es que todo vale. Mal asunto: se empezó a decir "todo vale" y estamos hoy catapultados en una guerra civil fría. Yo no puedo sumarme a esa sospecha, como no puedo declararme junto a los que mantienen que las Torres Gemelas fueron una operación interna: tal vez de la CIA, tal vez del Mosad de "tareas especiales" a las órdenes de Sharon: como pretexto para el destrozo del oriente árabe. Para los que creen que pueden manifestarse así, lo que está haciendo Israel es sangriento y, sin necesidad de esas monstruosidades neoyorquinas, un ejemplo del "todo vale". Y otros exaltados dicen que el golpe de Haití es de Estados Unidos y anticubano. Lo que yo puedo decir insistentemente es que la utilización normal, sin necesidad de llegar a truculenta, del terrorismo para la campaña electoral del PP es tan repugnante como peligrosa. Aznar decía el lunes en Tomelloso que Zapatero no puede ser presidente porque no ha roto con Carod Rovira. Pensé: y si le votan, ¿qué van a hacer éstos para que no sea presidente? Es una preocupación propia, de las que puedo emitir, desde que las elecciones se convierten en una cuestión de vida y muerte, en una sonata de espectros o en una danza macabra. El lunes oí por la noche, en una de las emisoras de los nacionales, recitar la lista de los políticos del PP asesinados por ETA diciendo que ésos "no pueden hacer campaña": la están haciendo sin querer. Tampoco la pueden hacer los asesinados del Partido Socialista, y los independientes. Ni las víctimas del GAL, al que denunciaba el PP.
Nada más grave (además de repugnante, indigno, deshonroso: sobre todo, arriesgadísimo) que este tipo de campaña hecho de una manera masiva. No nos privemos de estremecernos ante el juego que ya no está prohibido: ante el juego que rompió la Asamblea de Madrid, ante el que ha querido romper la alianza catalana y aún la utiliza para descalificar a Zapatero. ¡Recuerdo tanto los años de pistoleros, generales marqueses y periodistas contra la República!
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2004